VIDEO. ¿Fueron legales las atajadas del “Mono” Sánchez? Esto dice el reglamento sobre jugar sin guantes
El portero de Coquimbo Unido ganó la Supercopa de Chile en tanda de penales a mano limpia, lo cual no es inédito en la historia del fútbol.
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Este domingo, se disputó la final de la Supercopa de Chile entre Universidad Católica y Coquimbo Unido. El partido no encontró goles en los 90 minutos, por lo que se fueron a tanda de penales.
Diego Sánchez, el portero “pirata”, fue el protagonista no solo por taparle los tiros desde los 12 pasos a Diego Corral y a Eugenio Mena, además de marcar su propio disparo, sino porque se quitó los guantes previo a la serie de penales, desatando una ola de críticas en redes sociales.
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Coquimbo Unido ganó la primera Supercopa de su historia tras una gran actuación del “Mono” y de los lanzadores que lograron ganar 8-7 en total. Sin embargo, una de las preguntas que muchos se hacen: ¿Es legal que un portero se quite los guantes?
La regla número 4 de las normas de juego de la FIFA, referida al equipamiento de los jugadores, no establece la obligación de que el guardameta utilice guantes. Entre los elementos exigidos figuran la camiseta, el pantalón corto, las medias, las canilleras y el calzado, por lo que los guantes quedan considerados como equipamiento opcional.
De este modo, un arquero puede quitarse los guantes durante un partido o en una tanda de penales sin infringir el reglamento. La única excepción se da si el árbitro interpreta que la acción busca retrasar la reanudación del juego, situación que podría ser sancionada por conducta antideportiva, pero no por jugar sin guantes.
Revisa aquí la tanda de penales entre Coquimbo Unido y Universidad Católica
Valga recordar que lo de Diego Sánchez no es inédito, pues uno que realizó esta osadía hace 22 años fue Ricardo Pereira en cuartos de final de la Eurocopa 2004 entre Portugal e Inglaterra.
El arquero portugués se quitó los guantes antes de un penal en la definición por lanzamientos, con gran éxito: atajó el disparo de Darius Vassell con las manos descubiertas y luego él mismo convirtió el penal decisivo que clasificó a Portugal a semifinales.