“No se puede ir, plata ahora”: el angustiante relato del empresario secuestrado por la mafia china que opera en barrio Meiggs
El exportador chileno detalló golpes, amenazas y traslados entre Santiago y Buin, además de cómo logró alertar a su hijo y permitió a la PDI intervenir a tiempo.

Mafia china
El secuestro de un empresario chileno dedicado a la exportación de cerezas se convirtió, según el Ministerio Público, en un punto de quiebre en el actuar de la mafia china que operaba en barrio Meiggs.
El fiscal Alfredo Cerri explicó en la audiencia de formalización que este caso marcó un cambio relevante, pues la organización —que solía cometer delitos contra ciudadanos chinos— decidió actuar contra un chileno para presionarlo por una deuda millonaria. “Fue un punto de inflexión”, sostuvo.
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La víctima, identificada como G.S., relató según La Tercera a la PDI que el 13 de febrero tres hombres de nacionalidad china llegaron hasta su oficina en Buin para exigirle el pago de cerca de $200 millones, deuda originada en un negocio fallido de exportación de fruta.
“Debía acompañarlos”
“Dijeron que yo tenía que solucionar un problema de dinero adeudado, por lo que debía acompañarlos”, declaró el empresario, quien aseguró haber sentido “mucho miedo” al percibir que los sujetos eran “peligrosos”.
Según su relato, fue trasladado primero a un restaurante en barrio Meiggs, donde un hombre identificado como el líder de la banda le advirtió: “No se puede ir, plata ahora”. Luego lo llevaron a un departamento del sector, donde fue golpeado, amenazado con un cuchillo y presionado para entregar al menos $10 millones.

AGENCIAUNO
Durante su cautiverio pudo observar que uno de los agresores tenía un tatuaje de dragón en la espalda, detalle que describió a los policías.
17 imputados en prisión preventiva
Tras pasar la noche retenido en un galpón de La Cisterna, G.S. logró enviar un mensaje a su hijo con la palabra “secuestrado”.
A la mañana siguiente fue llevado a una sucursal bancaria del centro de Santiago para retirar $6 millones, instancia en la que la PDI logró interceptar a dos de los involucrados y frustrar el pago.
En total, 17 imputados quedaron en prisión preventiva por delitos de asociación ilícita, secuestro extorsivo, lavado de dinero y tráfico de drogas. Según el fiscal Cerri, la víctima reconoció entre los líderes a Huan Tao, identificado por los investigadores como uno de los cabecillas de la organización criminal.
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