Al revés de lo que se cree: esto ocurre en el cuerpo al consumir alimentos fríos en verano
Un nutricionista explicó por qué no todo es tan refrescante como parece.

Al revés de lo que se cree: esto ocurre en el cuerpo al consumir alimentos fríos en verano / Alexandra C. Ribeiro
Con la llegada de las altas temperaturas, el consumo de alimentos fríos como helados, cerveza o snacks aumenta de forma considerable. Sin embargo, lejos de refrescar el organismo o aportar menos calorías, estos productos pueden generar el efecto contrario.
Según el nutricionista Diego Sívori, citado por La Nación, comer frío no significa comer bajo en calorías, del mismo modo que comer caliente no implica necesariamente una comida calórica.
Como ejemplo, mencionó al helado, uno de los alimentos más consumidos en verano: aunque se asocia a una sensación de alivio frente al calor, su aporte energético es elevado y su impacto en el cuerpo suele ser malinterpretado.
Sívori explicó que, al ingerir este tipo de productos, el organismo no utiliza todas las calorías como energía. “Aproximadamente un 70% se transforma en calor corporal y solo un 30% en energía”, señaló en LN+, desmitificando la idea de que el helado ayuda a bajar la temperatura interna.
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El nutricionista agregó que otros alimentos típicos del verano, como la cerveza y las papas fritas, también contribuyen a aumentar la sensación de calor. En el caso de estas últimas, advirtió que su combinación de grasas y carbohidratos activa los centros de placer del cerebro, lo que favorece un consumo excesivo.
En contraste, Sívori destacó que algunos carbohidratos suelen tener mala fama sin razón. “No hay nada más fácil de digerir que un plato de arroz blanco”, afirmó, aclarando que el problema no está en el alimento en sí, sino en los acompañamientos.
Para quienes buscan alternativas más adecuadas en días de calor, el especialista recomendó legumbres frías, que permiten refrescarse sin descuidar la masa muscular, y frutas de estación como sandía o melón. Según explicó, una porción de sandía tiene un nivel de azúcar muy bajo, aporta hidratación, fibra y genera saciedad.
Finalmente, Sívori también abordó el consumo de alcohol en verano, advirtiendo que las bebidas con mayor coloración, como los aperitivos, suelen provocar más resaca.
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