El día en que Enrique Krauss “paró en seco” a Pinochet durante el histórico “Boinazo” por los “pinocheques”
Recordamos cuando el fallecido exministro del Interior de Patricio Aylwin tuvo que enfrentar uno de los momentos más tensos tras el retorno a la democracia, mientras el mandatario se encontraba de gira por Europa y el dictador aún era comandante en jefe del Ejército.

La política chilena despidió este viernes al exministro del Interior, Enrique Krauss, quien falleció este viernes a los 94 años. Durante su extenso mandato en el gobierno del Presidente Patricio Aylwin, el histórico militante democratacristiano protagonizó uno de los episodios más críticos de la transición: el denominado “Boinazo” de 1993, enfrentando directamente a las cúpulas del Ejército.
La tensión estalló en mayo de ese año cuando militares con tenida de combate y armas largas rodearon el edificio de la institución castrense. Este despliegue de fuerza respondió a la portda del Diario La Nación tras la reactivación del caso “pinocheques”, un escándalo financiero que involucraba a la empresa Valmoval, propiedad de Augusto Pinochet Hiriart, hijo del entonces comandante en jefe, Augusto Pinochet Ugarte.

Teléfonos, gritos y el “gallito frustrado”
Mientras el Presidente Aylwin se encontraba de gira en Europa, Krauss debió asumir como Vicepresidente y hacer frente a la crisis. En las crónicas redactadas por el propio exministro, relató que todo comenzó con un llamado del general Jorge Ballerino. “En el fondo de la comunicación se escuchaban inentendibles gritos de Pinochet que confirmaban su ira y, me imagino, procuraban atemorizarme”, detalló Krauss, quien propuso conversar personalmente para calmar la situación.
Tras rechazar juntarse en dependencias militares o en La Moneda, Krauss acordó reunirse con Pinochet en la casa de Ballerino. Durante el encuentro, el líder castrense exigió mejoras en el trato a los militares procesados por violaciones a los Derechos Humanos y mayor agilidad en decretos del área de Defensa, puntos que el Vicepresidente se comprometió a gestionar con ministros y colaboradores, como el entonces joven Jorge Burgos.
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La majestad de la República frente a Pinochet
El clímax de la reunión llegó cuando Pinochet exigió directamente la renuncia del ministro de Defensa, Patricio Rojas. “Su impertinencia era manifiesta y lo paré en seco: ‘Mire, general, soy el Vicepresidente en este momento (...), su desempeño en el cargo es una materia de exclusiva competencia del Presidente de la República’”, fue la contundente respuesta del fallecido secretario de Estado.
Según el relato de Krauss, Pinochet intentó sellar sus exigencias ordenando a un oficial que trajera un texto escrito en pergamino para “firmar un acuerdo”. El demócrata cristiano se negó rotundamente. “Con firmeza le señalé un categórico ‘no, usted está hablando con el Vicepresidente de Chile (...), a ningún Mandatario chileno se le pone en duda la palabra’”, sentenció Krauss, logrando que el comandante en jefe, visiblemente contrariado, desistiera del documento.
Aunque el término “boinazo” nunca se pronunció explícitamente en la cita, el encuentro logró desactivar la crisis militar sin ceder a la presión armada. Krauss siempre defendió su actuar, argumentando que las maniobras de Pinochet, aunque “inapropiadas, provocativas y tensionales”, no constituían jurídicamente un acto de rebelión formal que permitiera llevarlo ante la justicia.
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