Gino Costa indignado tras desubicada broma de entrevistado: replicó sin filtro y lo mandó a hacerse cargo de su hijo
El notero de “Contigo en la mañana” perdió la paciencia con un hombre que se hizo el chistoso durante un despacho en vivo.
Un inesperado momento se vivió en Contigo en la mañana durante un despacho en Maipú, cuando Gino Costa entrevistó a un vecino que se dirigía a su trabajo y la conversación terminó en un incómodo cruce al aire.
En un comienzo, el hombre aprovechó la presencia del móvil, justo afuera de una estación del Metro, para enviar saludos a su familia.
“Un saludo a mi esposa, a mi hija (...) La mejor mujer que me tocó y una linda hija. Me siento muy orgulloso de las dos mujeres que tengo”, dijo frente a la cámara, en un tono que parecía cordial.
Sin embargo, la situación dio un giro cuando también mencionó a un hijo con el que, según reconoció, casi no tiene contacto. Según él, todo se debe a “motivos de trabajo”.
Fue ahí cuando el reportero madrugador quiso profundizar sobre ese vínculo y le preguntó directamente por el origen del distanciamiento. El entrevistado no esquivó la consulta y admitió: “Sí, mi culpa, yo fui un padre ausente”.
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Tras esa confesión, el notero reaccionó con dureza. “Tiene que asumir sus responsabilidades, porque ese tipo de hombres a nosotros no nos gustan”, le respondió, cuestionando su rol como padre.
Fue en ese instante cuando el vecino lanzó una frase que cambió completamente el tono del momento. “A mí tampoco me gustan los hombres”, contestó entre risas.
La respuesta no cayó nada de bien en Costa, quien se mostró molesto. “No, si sé que no le gustan los hombres, me quedó claro, pero ese tipo de hombres, que no son buenos padres, esos no nos gustan. No me venga a cambiar el tema, porque el que se portó mal fue usted, no yo”, le dijo sin filtro.
Lejos de frenar, el hombre intentó seguir enviando saludos a más personas, incluidos sus compañeros y a su amigo “Rambo”, un “musculoso”. Pero, el periodista optó por cerrar la conversación poco después.
“Mucho saludo. Mejor ocupe este tiempo en afiatarse con su hijo que lo había dejado botado. Ya, chao, pescao”, remató Costa, dando por terminado el intercambio.
“Muy bien, Gino”, lo apoyó Andrea Arístegui desde el estudio.