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Científicos celebran retiro de megaproyecto energético que amenazaba al Observatorio Paranal en el desierto de Atacama

La empresa desistió del proyecto INNA, que generó alarma científica por su impacto en uno de los cielos más limpios del planeta.

Getty Images

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La comunidad científica internacional recibió con alivio la decisión de AES Andes de retirar el megaproyecto industrial INNA, una iniciativa energética que se emplazaría a pocos kilómetros del Observatorio Paranal, en el desierto de Atacama.

El proyecto, que contemplaba un sistema de almacenamiento de energía de más de 3.000 hectáreas, fue formalmente desistido ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, poniendo fin a un conflicto que escaló desde lo técnico hasta lo político.

La planta, ubicada entre 5 y 11 kilómetros de los telescopios operados por el Observatorio Europeo Austral (ESO), había encendido las alertas por su potencial impacto lumínico y electromagnético. Las actividades industriales previstas amenazaban con alterar uno de los entornos astronómicos más privilegiados del mundo, clave para investigaciones de alcance global.

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En conversación con El País, la astrónoma María Teresa Ruiz, quien fue una de las primeras voces en alertar sobre el proyecto, reconoció que el proceso fue complejo. “Había un temor real de que fuera una jugarreta. Fue una batalla dura”, señaló, recordando que el desistimiento se concretó recién 17 días después del anuncio público de la empresa. Para Ruiz, el caso evidencia la urgencia de una legislación específica que proteja los observatorios astronómicos y sus cielos.

Desde el ESO, su representante en Chile, Itziar de Gregorio, valoró la decisión y recalcó el compromiso institucional. “Seguiremos trabajando en estrecha colaboración con las autoridades para proteger los cielos oscuros del norte de Chile, un patrimonio natural irremplazable”, afirmó en un comunicado.

El impacto de la contaminación lumínica no es menor. Estudios científicos han demostrado que incluso fuentes de luz ubicadas a kilómetros pueden afectar la precisión de observaciones astronómicas críticas, comprometiendo décadas de inversión científica.

Más allá de la astronomía, el desistimiento también refleja un contexto económico global complejo. Para Pamela Poo, directora de Políticas Públicas de Fundación Ecosur, la industria del hidrógeno verde enfrenta hoy dificultades para sostener inversiones de gran escala. A ello se sumó el riesgo geopolítico que implicaba afectar un enclave científico respaldado por 16 países europeos.

El caso INNA deja una señal clara sobre la tensión entre transición energética y protección ambiental. ¿Debe Chile avanzar hacia una normativa más estricta que resguarde sus cielos antes de enfrentar nuevos conflictos similares?

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