• 12 FEB 2026

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Estudio revela que los simios también tienen una habilidad que se creía exclusiva de humanos

Un bonobo llamado Kanzi superó tres pruebas con zumos y uvas inexistentes, demostrando una habilidad que obligará a redefinir qué significa ser humano y qué vida mental tienen los animales.

Kanji playing with her mother at Melbourne Zoo on a warm autumn day, Australia. / James D. Morgan

Los simios no solo tienen imaginación, sino que además saben jugar a fingir, una habilidad que se creía exclusiva de los seres humanos, según un estudio publicado en Science.

Diseñando unos experimentos específicos, Amalia P. M. Bastos y Christopher Krupenye, de la Universidad estadounidense Johns Hopkins, demostraron que los simios tienen esta capacidad que probablemente surgió de los ancestros evolutivos comunes de unos y otros.

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Los investigadores realizaron el estudio con Kanzi, un bonobo de 43 años de la organización Ape Initiative, que en tres pruebas demostró con rotundidad que era capaz de imaginar y entender objetos ficticios, lo que en humanos se conoce como ‘representaciones secundarias’.

Kanzi demuestra capacidad de imaginación

Las representaciones secundarias nos permiten alejarnos del ‘aquí y ahora’ y generar posibilidades imaginarias, hipotéticas o alternativas desvinculadas de la realidad, lo que hace posibles capacidades cognitivas excepcionales como atribuir estados mentales, anticipar futuros posibles o simular.

El estudio ha demostrado que esta capacidad también forma parte del potencial cognitivo, al menos de Kanzi, un bonobo criado en cautividad y entrenado para comunicarse con los humanos que falleció el año pasado.

“La imaginación se ha considerado durante mucho tiempo un elemento crítico de lo que significa ser humano, pero la idea de que podría no ser exclusiva de nuestra especie es realmente transformadora”, destaca Krupenye.

Kanji playing with her mother at Melbourne Zoo on a warm autumn day on March 17th, 2016 in Melbourne Zoo, Australia. / James D. Morgan

¿Qué nos hace humanos?

A los dos años, los humanos tienen juego simbólico, una capacidad que permite usar muñecos y accesorios para jugar y simular o imitar situaciones de la vida real. Gracias a esta habilidad, los niños fingen que toman un jarabe inexistente o un té con amigos imaginarios.

En animales, sin embargo, aunque tanto en la naturaleza como en cautiverio se han observado situaciones que mostraban conductas simuladas (por ejemplo, una madre chimpancé jugando con palos con su hijo), no se habían hecho estudios científicos para analizar el juego simbólico.

Zumos y uvas imaginarios

Los investigadores diseñaron experimentos que tenían como base una supuesta merienda con vasos, jarras y platos vacíos. En la primera prueba, simularon servir zumo en dos vasos y después fingieron vaciar uno de ellos. Al preguntar a Kanzi dónde estaba el zumo, el bonobo señaló el vaso correcto –el que durante el juego no había sido vaciado– la mayoría de las veces.

Para descartar que Kanzi pensara que realmente había zumo, aunque no pudiera verlo, hicieron un nuevo experimento en el que utilizaron un vaso con bebida de verdad junto a un vaso de zumo imaginario y le preguntaron cuál quería. Kanzi pidió la bebida real prácticamente todas las veces.

En un tercer experimento, el investigador simuló comerse unas uvas de un recipiente y luego repartirlas en dos platos vacíos. Después fingió vaciar uno de ellos y le preguntó a Kanzi: “¿Dónde están las uvas?”. El bonobo, una vez más, apuntó al plato imaginario donde, según la escena planteada, debía estar la fruta.

Estos hallazgos inspiran a seguir estudiando si otros animales tienen juego simbólico y pueden rastrear objetos imaginarios, así como estudiar otros aspectos de la imaginación de los simios, como su capacidad para pensar en el futuro o en lo que sucede en la mente de otros, explican los autores.

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