• 03 FEB 2026

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¿Adicto al trabajo? Revelan cuáles son las personas más propensas a sufrir “workaholism”

Los especialistas advierten que ciertos rasgos de personalidad, la dificultad para poner límites y la presión laboral aumentan el riesgo de desarrollar adicción al trabajo.

Getty Images

Durante las vacaciones, el descanso no siempre es real. Aunque se trate de días libres, muchas personas siguen pendientes del trabajo, revisando correos o respondiendo mensajes, como si la jornada no se detuviera. Pareciera que no pueden controlarlo.

Es por eso que especialistas advierten que esta conducta, cada vez más frecuente, puede ser una señal de “workaholism”, una forma de adicción al trabajo que afecta la salud y dificulta la desconexión real.

La falta de una desconexión real durante los días libres puede derivar en una relación poco saludable con el trabajo, marcada por la ausencia de límites claros entre la vida personal y el ámbito laboral, según consignó 24 Horas.

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El académico de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, Felipe Bravo, señaló al medio citado que “es completamente normal tener pensamientos sobre el trabajo durante el descanso, así como pensamos en temas personales mientras trabajamos”. Sin embargo, advirtió que el problema aparece cuando esas ideas interfieren de manera constante en el proceso de descanso.

“Las personas más vulnerables tienen esa necesidad imperiosa de atender asuntos laborales durante momentos de descanso o vacaciones”, explicó Bravo, agregando que, ante un intento de desconexión, suelen aparecer pensamientos como “¿me estaré perdiendo de algo importante?” o “¿qué pasará si hay una urgencia y no estoy disponible?”.

¿Cuáles son las personas más propensas a la adicción al trabajo?

Respecto de los perfiles con mayor riesgo de desarrollar adicción al trabajo, el académico indicó que suelen presentarse ciertos rasgos comunes. “Personas con características más controladoras o con alta necesidad de validación externa son más propensas a no desconectarse. Cuando la autoestima depende del desempeño laboral, descansar puede sentirse como una pérdida de identidad”, sostuvo.

A ello se suma la dificultad para establecer límites claros, la culpa asociada al descanso y, en particular, el rol de quienes ocupan cargos de jefatura. “La internalización de una cultura del presentismo genera culpa cuando intentamos establecer límites saludables. Y en un contexto de inseguridad laboral, desconectarse completamente puede percibirse como un riesgo”, concluyó Bravo.

Entre las señales más frecuentes del workaholism se encuentran la necesidad permanente de revisar correos, responder mensajes o avanzar en tareas pendientes incluso durante las vacaciones. De acuerdo con el especialista, muchas personas tienden a normalizar estas conductas, pese a que pueden derivar en consecuencias graves a largo plazo.

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