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Macarena Quero, nadadora paralímpica: “Lo nuestro es un trabajo profesional, no es un pasatiempo”

La también profesora de Educación Física analizó en “Mujeres al Deporte” lo que viene para Chile en los Juegos Paralímpicos y recordó un triste hecho de su vida.

Por Marcelo Gonzalez C.
Domingo 22 de Ago, 2021 - 15:23
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En la última edición del del programa Mujeres al Deporte, la periodista Macarena Miranda conversó con Macarena Quero, nadadora paralímpica nacional.

Ella nació en Concepción, pero se crió en Angol. Y empezó a nadar cuando apenas tenía cuatro años.

Macarena Quero nació sin la mano izquierda debido al Síndrome de Poland, una rara enfermedad congénita que afecta el desarrollo muscular y que se da en una de cada mil personas.

Esa patología ha hecho que tenga problemas en todo el lado izquierdo, lo que se traduce en una displasia de cadera y problemas respiratorios.

Esta profesora de Educación Física de 31 años fue la primera deportista nacional que fue a unos Juegos Paralímpicos, en Beijing 2008, cuando Chile acudió a esa cita con cuatro representantes.

Algo muy diferente a los 19 que ahora están en los Juegos Paralímpicos de Tokio, con nueve mujeres en el grupo, la mayor delegación histórica del país desde que a Barcelona 1992 fueron los primeros chilenos.

“En ese momento no sabía que era la primera mujer en unos Juegos Paralímpicos, porque no había un Comité específico. Existía una Federación Paralímpica que dependía del COCH”.

“Los recursos eran escasos, todo era nuy precario. Ahora se conoce un poco más del deporte paralímpico, pero nos falta mucho aún”, dijo Macarena Quero.

“Mi clasificación a Beijing 2008 se dio tras ir a un campeonato en Argentina y a los Juegos Parapanamericanos de Río de Janeiro, porque acá todavía no había instancias para clasificar”.

“El problema que existe en el mundo paralímpico es que a diferencia del deporte convencional, acá hay cupos por país por disciplina, que se ganan en Mundiales o por ránkings”.

“Por ejemplo, ahora para Tokio eran dos cupos en la natación (que los ocupan Alberto Abarza y Vicente Almonacid)”.

La deportista dijo que “me encantaría que los que fueron a Japón vuelvan con las medallas que merecen por su entrenamiento, pero las medallas son fruto de un trabajo de mucho tiempo y que exige muchos recursos”.

“No es bueno presionar a los deportistas chilenos por medallas, pues hay que considerar las diferencias con otros países. No es falta de talento ni trabajo, es por falta de cultura que quedamos atrás”.

“Acá hay compañeros que deben trabajar y entrenar, lo que no pasa en otros países. Pero para mí todos los que están en Japón son unos héroes”.

Macarena Quero recordó las críticas contra la delegación chilena que acaba de participar en los JJ.OO. de Tokio por no traer preseas.

“Escuché muchas críticas, pero ser octavo o décimo del mundo es muy difícil. Eso no es un premio de consuelo”.

“Yo digo lo siguiente: que la gente se pregunte si son los mejores en el trabajo o los mejores de Chile… Todos los deportistas que fueron a los JJ.OO. y los que están en los Juegos Paralímpicos son los mejores de Chile, y varios son los mejores de América”.

“Claro que podrían ser mejores, pero se necesuta de mejores políticas deportivas y de más recursos”.

Macarena Quero, Juegos Paralímpicos Beijing 2008

Grandes diferencias

Macarena Quero resaltó la enorme distancia que separa al deporte paralímpico chileno en comparación con el de otros países.

“Eso lo vi muy bien en Beijing, la diferencia es de galaxias de distancia. Yo fui a China con 18 años, junto a Cristian Valenzuela (atleta), Robinson Méndez (entonces en tenis, luego derivó al kayak) y Francisco Cayulef (tenista)” (arriba en la foto).

“Nos dimos cuenta allá de que estamos a años luz,  y aún lo estamos pese a lo que se ha acanzado. Es que el nivel de profesionalismo es muy grande en otros lados”.

“Yo fui sin entrenador, y eso hace todo más engorroso. Una entrenadora de Sudáfrica me ayudó en algunos entrenamientos, porque me veía sola”.

Para Macarena Quero, en estos trece años “se ha crecido bastante, especialmente tras los Juegos Parasudamericanos de Santiago 2014. Cambió la ley para que nos reconocieran, pero repito que falta mucho”.

“Falta más desde el Ministerio del Deporte, el propio Comité Paralímpico y también de la sociedad. Hay que entender que el deporte paralímpico es un trabajo profesional, no es un pasatiempo. Cuando se asuma eso, las cosas van a cambiar”.

En vistas de lo anterior, Mararena Quero estuvo cinco años en Brasil para mejorar y desarrollarse en la natación.

“En Brasil llevan treinta años de desarrollo, por eso son potencia mundial en la natación paralímpica. Hasta me contrataron en dos clubes, por lo que solo me dedicaba a entrenar y competir. Acá hay que trabajar en otra cosa”.

Macarena Quero, Juegos Paralímpicos

Un duro momento

Otro de los motivos que tuvo Macarena Quero para dejar el país fue una triste situación que experimentó.

“También me fui porque estaba con depresión debido a problemas de maltrato deportivo… Lo sufrí de mi entrenador de entonces acá en Chile y me diagnisticaron en 2015 con depresión. Por eso fui a los Juegos Parapanamericanos de Toronto con esa condición de salud”.

Maracena Quero explicó que “hice la denuncia, pero quedó en nada. No recibí apoyo y por eso tomé la decisión de tomar mis cosas y partir a Brasil. Solo ahora hay un protoclo de seguridad para los deportistas.

Sus aspiraciones

La nadadora paralímpica estaba en Brasil cuando empezó la pandemia de coronavirus, y volvió a Chile con un proyecto en mente.

“Quiero traspasar lo que aprendí en Brasil. Allá hice tres cursos de entrenadora de natación paralímpica y mi idea es hacer un equipo y trabajar en lo formativo. Esa es mi orientación, como profesora”.

“Mi intención es formar nadadores que luego opten por el alto rendimiento. Sé que es algo difícil, porque las políticas y los recursos son insuficientes. Y ahora con pandemia no hay piscinas disponibles”.

Pero Macarena Quero no desmaya, pues sostiene que “la actividad físca es vital al tener una discapacidad. Los nadadores tenemos un lema: “En el agua todos somos iguales”. Por eso está demostrado que somos capaces de hacer cosas que el resto no cree posibles”.

La deportista puso como ejemplo a uno de sus alumnos.

“Hago clases particulares de Educación Física. Una mamá me llamó un verano para que atendiera a su hijo de cinco años con una discapacidad”.

“Él estaba frustrado y llorana porque en el colegio el profesor no lo incluía. Al niño le falta una manito, igual que a mí, pero ha ido tomando más confianza y ahora hace cosas que antes no hacía”.

“Eso es lo que piede conseguir el deporte paralímpico, abre un mundo nuevo”.

 

 

 

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