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VIDEO. ¿Subirán los productos?: presidente de la SNA advierte grave impacto de lluvias en cultivos de trigo y cebada

El temporal inundó predios en el sur retrasando labores agrícolas clave, aunque la diversidad de zonas de cultivo en el país asegura el normal abastecimiento de frutas y verduras.

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, advirtió sobre las severas consecuencias que el reciente sistema frontal ha dejado a su paso por los campos del país en conversación con Andrea Obaid en Tu Nuevo ADN.

Walker calificó el fenómeno climático como el río atmosférico más intenso que le ha tocado presenciar en su vida profesional. La inusual concentración de agua en pocas horas saturó los suelos y provocó masivos desbordes de ríos y canales.

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En la zona norte, específicamente en las regiones de Atacama y Coquimbo, las crecidas arrasaron de manera total con campos agrícolas ubicados en valles como el Huasco. El agua arrastró a su paso plantas, parrones y sistemas de riego, destruyendo por completo la inversión y el trabajo de años de los productores. El dirigente sectorial lamentó que la violencia de las inundaciones borrara de golpe la historia productiva de múltiples predios.

La emergencia climática se trasladó con fuerza hacia la zona sur, golpeando los suelos de Ñuble, Biobío y la Araucanía. Los reportes de los gremios locales confirman daños de consideración en cultivos tradicionales, afectando directamente las siembras de cebada, trigo y avena. A esta compleja situación se suma la destrucción de praderas y la consiguiente pérdida de forraje para el ganado, un insumo crítico para la subsistencia animal en invierno.

Suelos anegados y amenazas fitosanitarias futuras

El principal obstáculo operativo para los agricultores del sur es la presencia de extensas zonas anegadas en los campos. El exceso de fango impide que los tractores y operarios ingresen a realizar la fertilización de temporada. De acuerdo con el análisis de la SNA, este desfase obligatorio en la nutrición de las plantas se traducirá en una ineludible baja de rendimiento al momento de cosechar.

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ALTO DEL CARMEN: Sistema Frontal / Pablo Ovalle Isasmendi

La preocupación de los productores agrícolas también se proyecta hacia los meses de septiembre, octubre y noviembre, periodos donde se pronostican lluvias inusualmente altas. Dichos meses coinciden con las etapas clave de floración, polinización y cuaja en los árboles frutales. Este estado de desarrollo vegetal es extremadamente vulnerable a la humedad extrema, lo que propicia la aparición masiva de hongos patógenos que dañan la calidad de los productos.

Por el lado del consumo masivo, Walker transmitió tranquilidad al descartar un desabastecimiento o alza desmedida de precios en ferias y supermercados. Esto se debe a que el clima mediterráneo chileno permite que zonas no afectadas, como los valles de Azapa y Lluta en el extremo norte, mantengan el flujo constante de hortalizas. Asimismo, la recolección de cítricos y frutas de invierno como paltas, naranjas y limones avanza con normalidad, asegurando una oferta estable.

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