Adiós a la tarjeta de coordenadas: así funciona la nueva norma bancaria y por qué aún podrías ser víctima de una estafa
La normativa de la CMF busca reforzar la seguridad en pagos y transacciones electrónicas.

Agencia UNO / Pablo Ovalle Isasmendi
En agosto entró en vigencia la nueva normativa de seguridad y autenticación para las operaciones bancarias, marcando el inicio del fin de la tradicional tarjeta de coordenadas.
La medida, impulsada por la Comisión para el Mercado Financiero, busca elevar los estándares mínimos de seguridad para pagos y transacciones electrónicas. Para ello, serán obligatorios los mecanismos de Autenticación Reforzada de Clientes (ARC).
Revisa también

La ARC exige combinar al menos dos factores independientes para comprobar la identidad del cliente: algo que conoce, como una contraseña; algo que posee, como su teléfono; o un elemento inherente, como su huella o rostro.
La ingeniería social seguirá siendo la principal amenaza
Si bien la nueva normativa dificulta que terceros accedan a una cuenta utilizando únicamente una contraseña o datos robados, no impide que los propios clientes sean víctimas de fraudes mediante técnicas de ingeniería social.
“Los delincuentes no siempre intentan vulnerar al banco: muchas veces buscan manipular a la persona para que entregue un código, apruebe una notificación o confirme una operación bajo presión”, explicó Julio Farías, ingeniero informático y cofundador de Zerviz.
De acuerdo con los especialistas, las modalidades de fraude que seguirán representando un riesgo son:
- Llamadas falsas del banco: buscan generar temor y urgencia para que la persona actúe sin verificar quién la contacta.
- Enlaces enviados por SMS, correo o WhatsApp: dirigen a páginas que imitan los sitios oficiales para capturar claves y otros antecedentes.
- Solicitudes para aprobar notificaciones: la víctima cree que está rechazando un movimiento, cuando en realidad puede estar autorizándolo.
- Aplicaciones de acceso remoto: permiten que otra persona observe la pantalla o controle ciertas acciones del teléfono.
- Robo de cuentas y dispositivos: el acceso al correo electrónico o al celular puede utilizarse para recuperar contraseñas e ingresar a distintos servicios.
“Siempre debemos sospechar cuando alguien solicita información bancaria por teléfono o en un contexto que no corresponde. Que una persona conozca nuestro nombre, banco o algunos datos personales no significa que realmente represente a esa institución”, señaló César Alcacibar, vocero de Zion Cloud.
¿Qué hacer para reducir el riesgo?
Ante una llamada que advierta sobre una supuesta operación sospechosa, la recomendación es cortar la comunicación y contactar directamente al banco mediante el número disponible en su sitio oficial o aplicación.
También se aconseja:
- No compartir claves ni códigos temporales.
- No aprobar notificaciones mientras se habla con un supuesto ejecutivo.
- Evitar enlaces recibidos por mensajes o correos inesperados.
- Mantener actualizado el teléfono y sus aplicaciones.
- Revisar periódicamente los dispositivos vinculados a las cuentas.
- Separar y respaldar los archivos personales de mayor valor.
- Bloquear la línea y contactar al banco inmediatamente ante el robo o pérdida del celular.
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