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El fin de obligar a marcar con la huella: La nueva ley que te permitirá exigir métodos alternativos en tu empleo

La normativa exigirá a las empresas solicitar consentimiento explícito y ofrecer alternativas menos invasivas para quienes rechacen entregar su información biométrica.

El fin de obligar a marcar con la huella

El fin de obligar a marcar con la huella / Oscar Guerra

A medida que se acerca la entrada en vigencia de la nueva Ley N° 21.719 de Protección de Datos Personales en Chile, la forma en que las organizaciones gestionan el resguardo de la información sensible de sus trabajadores ha pasado al centro del debate laboral.

En este escenario, la firma especializada Workera (con una base sobre los 10.500 clientes) elaboró un informe representativo para analizar el uso de métodos biométricos de control de asistencia a nivel nacional.

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El estudio, desarrollado sobre una muestra de más de 2 millones de trabajadores, concluyó que la huella dactilar sigue siendo el estándar indiscutido de marcación en Chile, estando habilitada para el 81,7% de los empleados.

Por su parte, tecnologías como el reconocimiento facial registran una adopción sustancialmente menor, alcanzando un 20,0%.

Para Francisco Díaz, Country Manager de Workera, el nuevo marco regulatorio no implica abandonar los sistemas biométricos, sino adaptar su gestión tecnológica y administrativa:

“La huella dactilar sigue siendo el estándar en Chile y las empresas no tienen por qué abandonar los beneficios de los sistemas biométricos. Como partners tecnológicos, asumimos el compromiso de resguardar los datos bajo los más altos estándares, operando con servidores de clase mundial como AWS”, explica Díaz.

El ejecutivo remarca que las compañías deberán enfocarse en obtener el consentimiento explícito del personal: “Si algún empleado prefiere no exponer sus datos biométricos, la plataforma debe entregar la flexibilidad de transicionar a métodos alternativos seguros como tarjetas de proximidad, códigos PIN o aplicaciones móviles, garantizando el cumplimiento normativo sin perder eficiencia”.

Brechas demográficas y marcadas diferencias regionales

El informe de Workera arroja disparidades significativas al analizar la penetración tecnológica según la ubicación geográfica y la edad del trabajador. Mientras que la marcación por huella dactilar es uniforme en todos los rangos etarios, el uso de reconocimiento facial aumenta con la edad, pasando de un 22,2% en menores de 25 años a un 25,9% en trabajadores de 55 años o más.

La Región de Arica y Parinacota encabeza el uso de huella dactilar con un 91,0%, aunque paralelamente registra la tasa de reconocimiento facial más baja del país (15,5%).

Concentrando a más de 770.000 trabajadores de la muestra, la Región Metropolitana se ubica levemente por debajo de la media nacional en ambos indicadores, con un 80,1% en huella y 16,8% en reconocimiento facial.

Por otra parte, las regiones de Antofagasta (29,1%) y Maule (29,0%) se ubican a la vanguardia nacional en la adopción del reconocimiento facial.

Con la cuenta regresiva en marcha para el cumplimiento estricto de la Ley N° 21.719, las empresas chilenas deberán someter a revisión la configuración de su infraestructura tecnológica.

Desde Workera enfatizan que la clave del proceso no radicará únicamente en almacenar correctamente la información, sino en incorporar auditorías internas que permitan transparentar el uso de alternativas de registro menos invasivas, asegurando una trazabilidad histórica en el tratamiento de los datos personales de la fuerza laboral.

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