• 19 JUL 2026

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Literatura, música y cine: Argentina y España se enfrentan con sus mayores estrellas ¿Quién gana?

El periodista de ADN, Aldo Schiappacasse, analiza cuáles son los artistas que han aportado los finalistas del Mundial 2026.

Literatura, música y cine: Argentina y España se enfrentan con sus mayores estrellas ¿Quién gana? / SOPA Images

Desde el 30 de julio de 1930, cuando Uruguay venció a Argentina en el primer Mundial de la historia en Montevideo, ninguna final de Copa del Mundo había enfrentado a dos países de habla hispana. Noventa y seis años después, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, España y Argentina se miran a los ojos con la misma lengua en la boca y mundos distintos en la cabeza.

Es la final más extraña de la historia reciente del torneo porque los protagonistas se entienden sin intérprete, comparten palabras para decir las mismas cosas de manera diferente, y llevan siglos discutiendo quién inventó qué. El fútbol es solo la excusa más reciente de una rivalidad cultural que precede al balón por varios siglos y que tiene en la literatura, la música y el cine algunos de sus mejores episodios.

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España aportó a Javier Marías, que en “Salvajes y sentimentales” convirtió al fútbol en un espejo de la condición humana con la misma precisión con que construyó sus novelas de espías y amor. Aportó a Manuel Vázquez Montalbán, que en “El Fútbol: una religión en busca de un dios” demostró que el balompié era política, identidad y clase social antes de que nadie lo llamara así.

Cuenta con Miguel Pardeza, el único futbolista que citaba a Borges en las ruedas de prensa, que jugó en el Real Zaragoza y el Real Madrid y escribió con una delicadeza que avergonzaba a muchos escritores de profesión. Y aportó a David Serrano de la Peña, cuya obra “Días de fútbol” se llevó al cine con una ternura que solo tiene quien entiende que el club de barrio es el fútbol de verdad. Todos ellos escribieron sobre un deporte que en España siempre fue una forma de sobrevivir a la historia.

El director José Luis Garci ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1983 por “Volver a empezar”, una cinta rodada en Gijón que incluía escenas en el estadio El Molinón y contaba con un protagonista que había sido exjugador del club. Muchos años después Campanella le dio el mismo premio a Argentina con “El secreto de sus ojos”, una historia que se destraba gracias al fútbol y que tiene su escena cúlmine en el estadio de Huracán.

La pluma argentina

Y es que Argentina responde con una biblioteca entera. Roberto Fontanarrosa, el rosarino que dibujó e inventó a Inodoro Pereyra y que escribió “19 de diciembre de 1971”, el cuento que ningún hincha de Rosario Central olvida, inventando los mejores relatos de tertulia futbolera. Osvaldo Soriano, que mezcló la nostalgia por el potrero, que imaginó la Copa del Mundo de 1942 y que soñó con “El penal más largo del mundo”, con la misma mano con que escribía sobre Chandler o sobre Perón.

Y ahora está Eduardo Sacheri, cuyo “Papeles en el viento” construyó una elegía al fútbol argentino que terminó siendo película con Ricardo Darín. El fútbol argentino en la cultura no es decoración: es columna vertebral.

FIFA

En la música la rivalidad tampoco da tregua. Joan Manuel Serrat le dedicó una canción a Kubala, gritó a los cielos su amor por el Barcelona y cada gesto y melodía lo convirtieron en emblema de una España que miraba con incomodidad su propio pasado franquista.

Del otro lado, Charly García compuso “Maradona blues” con la misma ironía con que le dedicó temas a todo lo demás. Fito Páez y Andrés Calamaro han vuelto al tema cada tanto, porque en Argentina la música siempre termina encontrando el camino de la pelota. Y en España, Luis Eduardo Aute o los propios rockeros de los ochenta supieron que el fútbol era el único tema que conectaba con todo el mundo a la vez, sin importar la clase ni la ideología.

Hoy, cuando Messi y Yamal salgan al césped del MetLife con el mismo idioma en los pies y mundos distintos en la cabeza, estarán completando sin saberlo una conversación que empezó mucho antes de que nacieran. Una conversación que tuvo lugar en las páginas de Marías y Fontanarrosa, en las canciones de Serrat y Charly, en las películas de Campanella y Serrano de la Peña.

Veredicto en el arte

España y Argentina se pasan el fútbol de la misma manera que se pasan las palabras: con una mezcla de amor, disputa y reconocimiento mutuo que no admite indiferencia. El partido de esta tarde no tiene favorito claro. Pero tiene algo que ninguna otra final ha tenido: dos países que llevan siglos contándose el uno al otro con la misma lengua, y que esta noche van a decidir quién tiene la razón con once jugadores por bando.

La literatura, la música y el cine ya dieron su veredicto hace tiempo: empate. El fútbol tendrá que desempatarlo, en el marco de una ironía absurda: el idioma estuvo proscrito por la FIFA cuando comenzó el torneo. Y esa es la mejor de todas las venganzas.

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