El círculo vicioso del DICOM: El estrés financiero triplica el insomnio y te hace tomar peores decisiones económicas
Dormir mal no es solo una consecuencia del estrés financiero, también se convierte en un factor que empeora la situación económica de la persona

Mientras la crisis de la morosidad concentra la agenda pública y legislativa, una dimensión clave sigue estando completamente ausente del debate: su grave impacto en la salud mental de los chilenos.
Actualmente, el país analiza una nueva agenda legislativa impulsada por las diputadas Daniella Cicardini y Marisela Santibáñez, junto al diputado Daniel Manouchehri.
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Este proyecto de ley busca responder a una realidad que ya es parte del cotidiano de millones de personas: uno de cada cuatro adultos en Chile mantiene deudas impagas (cerca de 4 millones de personas morosas).
Sin embargo, hasta ahora, la discusión se ha centrado casi exclusivamente en los efectos legales y financieros, como el boletín comercial, las restricciones al acceso al crédito o los mecanismos de repactación.
El costo invisible del estrés financiero
La deuda no solo se paga en dinero; también se paga, noche tras noche, en horas de sueño. Según datos del Termómetro de Salud Mental ACHS-UC, quienes enfrentan estrés económico tienen hasta tres veces más probabilidades de sufrir insomnio. El deterioro de los ingresos y la pérdida de empleo se asocian de forma directa con graves problemas para dormir.
A esto se suma la evidencia de un estudio realizado en más de 1,000 trabajadores por la healtech de salud preventiva GoMind, el cual revela que uno de los principales factores de riesgo en salud que afectan la productividad laboral en el país es que el 54,8% de los chilenos duerme menos de siete horas diarias.
“Cuando hablamos de estrés financiero, casi siempre lo pensamos como un problema de números. Pero el cuerpo no distingue entre una preocupación laboral y una preocupación por una deuda: ambas activan el mismo sistema de alerta, y ese sistema es incompatible con dormir bien”, explica Regina Basulto, ingeniera en biotecnología y especialista del sueño de Emma.
La relación entre el insomnio y las deudas funciona en una peligrosa doble vía. Dormir mal no es solo una consecuencia del estrés financiero; también se convierte en un factor que empeora la situación económica de la persona al reducir su capacidad cognitiva.
“Dormir mal no es un efecto secundario menor. Es una función biológica de la que dependen la memoria de trabajo, la regulación del ánimo y la toma de decisiones. Cuando esa función se ve comprometida durante semanas, la persona no solo está cansada: está enfrentando cada decisión del día, incluidas las financieras, con menos recursos cognitivos disponibles”, concluye Basulto.
De esta manera, el insomnio profundiza el círculo del endeudamiento, atrapando a las personas en un sistema donde la preocupación les impide dormir y la falta de sueño les impide resolver sus problemas financieros.
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