El enemigo silencioso de la delincuencia: Cómo el miedo a los delitos está alterando la salud mental de los chilenos
A pesar de que los homicidios cayeron un 16% en el primer semestre de 2026, la exposición constante a la crónica roja en medios y redes sociales dispara la ansiedad.

Matinal - TV / MikeSleigh
La paradoja de la seguridad en Chile sigue instalada en la agenda pública. Mientras las cifras oficiales muestran avances en ciertos indicadores, la sensación de vulnerabilidad en la ciudadanía no da tregua.
De acuerdo con el último Balance Nacional de Seguridad Pública, durante el primer semestre de 2026 los homicidios registraron una disminución cercana al 16% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
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No obstante, el mismo informe encendió las alarmas al evidenciar un alza en delitos de alta connotación como secuestros, violaciones y lesiones graves.
En este complejo escenario, los especialistas advierten que la exposición permanente a noticias sobre robos, encerronas y homicidios está moldeando de manera drástica la salud mental de la población, construyendo una percepción de la realidad que muchas veces va más allá de la evidencia estadística.
“Los datos son información objetiva, mientras que la percepción corresponde a una interpretación subjetiva de la realidad. Muchas veces las personas construyen esa percepción con la información que tienen más disponible, como las noticias, las redes sociales o los comentarios de su entorno”, explica Roberto Marín, psicólogo y docente de la academia digital de psicología ADIPA.
El mundo como un lugar amenazante
El consumo diario de contenidos vinculados a la delincuencia puede terminar por alterar los sesgos con los que interpretamos el entorno.
Según el profesional, esto gatilla estados de ansiedad, miedo crónico e hipervigilancia, afectando directamente la confianza interpersonal: “Comienza a instalarse una visión donde el mundo se percibe como un lugar permanentemente amenazante. El otro, especialmente quien no conocemos, puede transformarse en un potencial agresor”, señala Marín, añadiendo que se termina dividiendo el entorno de forma extrema: el círculo cercano es seguro y el desconocido es una amenaza.
Este miedo e inseguridad ya está provocando modificaciones drásticas en el comportamiento y la rutina diaria de los chilenos, quienes adoptan actitudes defensivas y reactivas en la calle. Según el análisis de ADIPA, existen tres grupos que se ven especialmente vulnerables a este bombardeo informativo:
- Adultos mayores: Por su creciente exposición a las redes sociales y a contenidos falsos o manipulados.
- Adolescentes: Debido al alto consumo de plataformas digitales de manera continua.
- Madres y padres: Quienes sufren un fuerte impacto emocional ante noticias que involucran a menores de edad.
La gravedad del fenómeno se evidencia cuando las personas empiezan a evaluar decisiones extremas: “A veces incluso aparece la idea de comprar un arma para proteger a la familia. Sin embargo, eso habla más del nivel de miedo que está experimentando la persona que de una solución efectiva frente al problema”, enfatiza el psicólogo.
“La delincuencia existe y debemos tomar medidas de resguardo razonables. Pero también debemos preguntarnos si nuestros temores están basados en hechos concretos o si están siendo alimentados por una exposición constante a contenidos que muestran solo una parte de la realidad”, concluye Marín.
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