¿Sirve de algo demandar por infidelidad? Experto explica el verdadero (y acotado) impacto jurídico de un engaño
Existe la creencia popular de que el cónyuge “infiel” arriesga perder la tuición de los niños o recibir castigos económicos severos.

Infidelidad | Foto referencial / DjelicS
Socialmente, la infidelidad sigue instalada como uno de los detonantes más comunes y dolorosos en las rupturas de pareja. Sin embargo, en los tribunales de familia chilenos, su impacto real en un proceso de divorcio es bastante más acotado y complejo de lo que la ciudadanía suele creer.
Chile lidera actualmente la tasa de divorcios en América Latina, según reveló un informe de la Red Iberoamericana de Estudios de Familia (Redifam) y la Universidad Austral.
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Este aumento sostenido de separaciones ha transformado la manera en que los chilenos enfrentan el fin del matrimonio, enfrentando mitos legales versus la realidad jurídica del país.
Eduardo Lara, abogado del Estudio Jurídico Alfaro y Madariaga (EJAM), advierte que, a pesar de la inmensa carga emocional de una traición, esta no se traduce automáticamente en una ventaja judicial.
“Actualmente la infidelidad tiene un peso jurídico bastante acotado. Si bien puedes demandar un ‘divorcio por culpa’ bajo esta causal, necesitas acreditarlo de forma fehaciente, con pruebas graves y contundentes”, explica el especialista.
Según el abogado, el escenario ideal y más irrefutable para los jueces en esta materia es la existencia de un hijo de filiación no matrimonial concebido durante la vigencia del matrimonio. Fuera de evidencias de ese calibre, probar la causal resulta cuesta arriba.
¿Afecta a los hijos o a la pensión de alimentos?
Existe la creencia popular de que el cónyuge “infiel” arriesga perder la tuición de los niños o recibir castigos económicos severos. Lara desmiente categóricamente este criterio, aclarando dónde incide realmente y dónde no:
- Compensación económica (Sí incide): Algunos jueces consideran la culpa acreditada como un factor para aumentar el monto del dinero reparatorio a favor del cónyuge afectado, aunque el abogado aclara que “no es una regla general”.
- Cuidado personal y Pensión de Alimentos (No incide): La conducta sentimental o afectiva de los padres no entra en juego. “En esos casos lo que prevalece son las necesidades económicas y, sobre todo, el bienestar superior de los hijos”, detalla Lara.
A pesar de que las consultas legales suelen abrirse con relatos de deslealtad, las estadísticas de las notarías y juzgados muestran un cambio cultural: hoy las parejas chilenas prefieren la vía rápida.
La mayoría de los divorcios se tramitan por causales objetivas, específicamente por el cese de convivencia. El abogado de EJAM destaca que “antes era más común el divorcio unilateral, pero hoy vemos un aumento importante en los divorcios de común acuerdo”.
La diferencia en tiempo y desgaste emocional es radical. Mientras que un divorcio de mutuo acuerdo puede estar resuelto entre una y cuatro semanas, un juicio unilateral o culposo por infidelidad puede entrampar a las partes en tribunales entre tres y ocho meses, debido a la burocracia de las notificaciones, demandas y audiencias.
Finalmente, el especialista identifica un curioso patrón estacional en el comportamiento de las parejas chilenas: el verano (particularmente el período posterior a las fiestas de fin de año y las vacaciones familiares) es la época del año donde las consultas por divorcio experimentan su mayor peak.
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