“Ver partir a un niño así, tan joven, no se entiende; él era querido por todos y tenía un talento enorme”
Claudio Sanhueza, exentrenador del fallecido capitán Sub 15 de Huachipato, expresó su dolor por la partida del joven futbolista. “Cuando me dieron la noticia fue muy duro”, contó.
Agencia Uno / Marcelo Segura Millar
El fútbol chileno y sus series formativas se encuentran de luto tras el sensible fallecimiento de Fernando Quezada, capitán del equipo Sub 15 de Huachipato.
Mientras se investigan las circunstancias de su deceso, en las últimas horas han surgido nuevos antecedentes respecto a la inesperada muerte del joven futbolista, quien fue encontrado sin vida en una habitación de la pensión del club en Talcahuano.
Revisa también:
Según informó el subprefecto Enrique Guzmán, jefe de la Brigada de Homicidios de Concepción, el jugador “no presentaba heridas atribuibles a terceras personas. Podemos determinar una posible asfixia como causa probable”.
“Era un niño bueno, respetuoso, querido por todos”
Oriundo de Bulnes, Fernando Quezada dio sus primeros pasos en Unión La Española de Chillán, equipo del fútbol amateur de la Región de Ñuble, antes de integrarse a las cadetes de Huachipato. En el elenco chillanejo fue dirigido por Claudio Sanhueza, quien en conversación con LUN recordó al promisorio futbolista y manifestó su profunda tristeza por la lamentable noticia.
“Cuando me dieron la noticia fue muy duro. Me llamaron temprano en la mañana y fue un golpe fuerte. Uno tiene hijos, tiene nietos, y ver partir a un niño así, tan joven, no se entiende. Pero yo me quedo con lo que fue él: un niño bueno, respetuoso, querido por todos, y con un talento enorme. De esos que dejan huella”, contó Sanhueza.
“A mí lo que más me queda es cómo era como persona. Un caballero, igual que su papá. De esos niños que uno recuerda con cariño, no solo por cómo jugaban, sino por cómo eran en el día a día”, agregó el DT del fútbol amateur en Chillán.
En esa línea, Sanhueza detalló que Fernando “tenía algo especial con sus compañeros. Era sencillo, cercano, un buen compañero. Se llevaba bien con todos, no tenía problemas con nadie, y eso también habla mucho de su familia, porque su papá también es una muy buena persona”.
Además, reveló que en Unión La Española de Chillán “le tocó llevar la jineta de capitán, porque la íbamos rotando, y cuando le tocó a él estaba orgulloso, se notaba. Era un niño que asumía bien esas responsabilidades”.
“Cuando llegó me dijo que jugaba en cualquier puesto del medio hacia arriba. Y así fue. Tenía velocidad, técnica, no se achicaba con nadie. Si venía un niño más grande, le ponía el cuerpo igual. Tenía fuerza, garra y corazón. Era de esos niños que uno sabe que van a llegar lejos, porque tenía condiciones y personalidad", agregó.