El “10” argentino que llegó al país en busca de una oportunidad: “Le tengo mucho amor a Chile”
Tomás Alfaro nació en el sur de Argentina, pero tiene madre chilena. Actualmente entrena en Santiago Morning, que dirige Esteban Paredes.
A los 19 años, Tomás Alfaro pensó que iba a terminar su primer año de Turismo en la Universidad Nacional del Sur en Bahía Blanca, Argentina. Sin embargo, el joven decidió que su futuro no estaba en los libros y cruzó la cordillera con una sola certeza: que su carrera como futbolista profesional -el verdadero gran sueño que tenía- iba a empezar en Chile.
“Al principio de año iba a arrancar todas las materias, pero seré sincero: no era lo que realmente quería en mi vida. El amor por competir, entrenar y estar en el ambiente del fútbol no se me va a ir… Me dedicaré a esto de cualquier forma”, relata el “10′ que llegó a Santiago United Academy y que actualmente entrena con Santiago Morning, que dirige Esteban Paredes.
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Pese a que nació en Río Grande, en el corazón de la Patagonia argentina, Alfaro siempre tuvo vínculo con Chile: “Mi mamá es chilena, pero se fue a estudiar joven a La Plata y después se quedó trabajando en Río Grande… Toda mi familia vive en Chile, en Quilpué y Punta Arenas”, cuenta.
Por eso es que eligió este país para empezar a concretar su mayor objetivo, uno que empezó a los siete años en el Sportivo de Río Grande y que continuó en el C.A.I de Comodoro Rivadavia. A los 17 años estuvo en el Santiago Wanderers que ahora ganó la Copa Libertadores Sub 20, pero tuvo que regresar a su país por “tema de papeles”, según explica.
"A veces dicen que el chileno es medio malo con el argentino, pero la verdad conmigo nunca fue así”
En enero de este año volvió a Chile: “Sigo teniendo el sueño de vivir de esto. Muchos piensan que a mi edad el tiempo ya pasó, pero yo sé que venir fue la decisión correcta”. Su madre gestionó, desde Río Grande, el contacto para que Tomás se integrara en Santiago United Academy, la academia que dirige Eduardo Lobos y que tiene a Francisco Prieto dentro del cuerpo técnico.
Dicha academia se convirtió en el puente profesional indispensable: “Cuando llegué me sorprendió el equipo de trabajo: es gente de primer nivel para aprender todos los días. Son humanos y cercanos, algo que no siempre se encuentra en este ambiente”, explica.
La academia no solo le devolvió el ritmo competitivo tras su último paso por el fútbol amateur (jugó en Tiro Federal de Bahía Blanca), sino que le otorgó la vitrina y la preparación técnica necesaria para integrarse a un club profesional.
Fue este respaldo el que permitió que su talento se transformara en una oportunidad en Santiago Morning: “Con todo este apoyo que he tenido detrás, mis expectativas son de las más altas. Gracias a Dios estoy entrenando con el plantel y espero ser inscrito a mitad de año, cuando se abra el mercado. El club es hermoso y la gente también”, señala el volante, que además de enganche puede jugar por el sector izquierdo.
“Le tengo un amor tremendo al país porque siempre me han tratado bien. Agradezco por el cariño y afecto que me dan. A veces dicen que el chileno es medio malo con el argentino, pero la verdad conmigo nunca fue así”, concluye el joven que cambió la comodidad universitaria por el fútbol chileno, convencido de que en Santiago encontrará su lugar en el mundo.