¿25ª Enmienda contra Trump? Presidente de EE. UU. pierde respaldo y se cuestionan sus capacidades para ejercer el cargo
La volatilidad del en la gestión de la crisis con Irán ha llevado a un clamor muy polémico incluso entre sus adherentes.
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La imagen de Donald Trump sigue dando mucho de qué hablar, rodeada de polémica, y durante las últimas semanas se comenzó a debatir un tema muy denso en torno a su administración.
Se trata del debate sobre la 25ª Enmienda a la Constitución de Estados Unidos. Con el pasar de los días ha dejado de ser un susurro en los pasillos demócratas para convertirse en un clamor público y transversal.
La volatilidad del Presidente en la gestión de la crisis con Irán ha forjado una alianza impensada: desde figuras del movimiento Never Trump hasta influenciadores de la derecha más extrema exigen que el gabinete declare al presidente incapaz de ejercer su cargo.
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El detonante fue la advertencia lanzada por Trump el recién pasado martes, donde aseguraba que “toda una civilización morirá” si Teherán no aceptaba un acuerdo.
Aunque el mandatario anunció después un alto el fuego de dos semanas (condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz), el pánico por una posible orden de ataque nuclear o crímenes de guerra ya se había extendido.
Pérdida de apoyo
Lo más significativo de esta crisis no es la presión de legisladores demócratas, sino la deserción de voces que hasta ayer eran leales al ‘trumpismo’.
La excongresista republicana Marjorie Taylor Greene sorprendió al publicar en X: “¡¡¡25ª ENMIENDA!!!”, calificando las palabras del presidente como “malvadas y propias de la locura”.
A este reclamo se sumó la podcaster de derecha Candace Owens, quien sentenció que “es necesario invocar la 25ª Enmienda”.
Por su parte, el exdirector de comunicaciones de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, alertó sobre la inminencia de un desastre atómico: “Despierten: está pidiendo un ATAQUE NUCLEAR. Busquen su destitución de inmediato”.
Un mecanismo complejo
A pesar de la intensidad de las críticas, la ejecución de la enmienda parece lejana. El proceso requiere que el vicepresidente, J. D. Vance, y la mayoría del gabinete certifiquen por escrito que el mandatario no puede desempeñar sus funciones.
Hasta ahora, no hay indicios de que Vance esté dispuesto a liderar tal medida, por lo que la idea surge como sensaciones y peticiones al aire, sin sustento concreto por ahora.
Sin embargo, el escenario actual marca un hito. Si en 2021 las discusiones sobre la salud mental del presidente se daban en privado, hoy la desconfianza es un espectáculo abierto.
Los aliados del mandatario parecen estar enviando un mensaje desesperado: el temor a lo que Donald Trump pueda decidir en las próximas horas ha superado, por primera vez, la lealtad partidista.