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Trump aplaza otra vez su ultimátum a Irán: ahora dio plazo hasta el 6 de abril para reabrir Ormuz

El presidente de Estados Unidos volvió a extender su amenaza contra Irán y fijó un nuevo plazo en medio de negociaciones que Washington dice ver “muy bien”.

Getty Images

Getty Images / ANDREW CABALLERO-REYNOLDS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a postergar su ultimátum contra Irán y fijó una nueva fecha límite para el 6 de abril, en medio de la creciente tensión por el cierre del estrecho de Ormuz.

La decisión implica un nuevo aplazamiento de la amenaza de atacar la infraestructura energética iraní si Teherán no reabre sin condiciones uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta.

Medios internacionales reportaron que Trump anunció una pausa de 10 días sobre los ataques a plantas energéticas iraníes y vinculó esa determinación al avance de conversaciones que, según él, van “muy bien”.

El mandatario comunicó el giro a través de su red social Truth, donde sostuvo que la suspensión respondía a una petición del Gobierno iraní. El nuevo plazo corre hasta el lunes 6 de abril de 2026 a las 8:00 p. m. de la Costa Este de Estados Unidos, equivalente a la medianoche del martes 7 en GMT.

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Esta es la segunda vez que la Casa Blanca retrasa una amenaza que inicialmente había sido mucho más inmediata: primero Trump dio 48 horas y luego ya había concedido otra extensión de cinco días antes de anunciar este nuevo margen.

Washington habla de avances, pero Teherán sigue negando una negociación real

La señal de Trump busca instalar que existe espacio para una salida negociada, pero el cuadro sigue lejos de aclararse. Medios informaron que, aunque Washington sostiene que hay contactos y una propuesta de 15 puntos sobre la mesa, autoridades iraníes han seguido negando que exista una negociación directa y han cuestionado el contenido de la oferta estadounidense, calificándola como sesgada.

Ese contraste mantiene la incertidumbre sobre si la tregua diplomática es real o solo una pausa táctica dentro de una guerra que ya entra en su cuarta semana.

En paralelo, Trump elevó nuevamente la presión verbal sobre Teherán. El republicano afirmó que Irán está “suplicando” por un acuerdo y advirtió que, si no lo acepta, “seguiremos derrotándolos”.

La retórica se produce en un contexto donde el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los focos centrales del conflicto, ya que por esa vía circula cerca del 20% del petróleo y gas del comercio mundial, un dato que explica por qué cada amenaza o señal de distensión remueve de inmediato los mercados energéticos.

De hecho, mientras Trump aplazaba el ultimátum, los mercados reaccionaron con algo de alivio. El anuncio contribuyó a una baja en los precios del crudo y a un repunte de activos en el Golfo, aunque el panorama sigue siendo extremadamente frágil por la continuidad de la guerra, el despliegue militar de Estados Unidos y la posibilidad de que el conflicto vuelva a endurecerse si fracasan los contactos diplomáticos.

Por ahora, la fecha del 6 de abril aparece como un nuevo punto crítico. Si para entonces no hay una señal clara de apertura en Ormuz o de avance político aceptable para Washington, el conflicto podría entrar en una fase todavía más dura, con consecuencias directas para Medio Oriente y también para el precio global de la energía.

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