¿Puede la guerra en Irán impulsar el precio del cobre y beneficiar a Chile?
La escalada en Medio Oriente golpea al peso chileno y eleva el costo de la energía, pero también vuelve a poner al cobre como uno de los principales amortiguadores de la economía chilena.
Agencia Uno | Getty Images
La guerra en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados globales y abrió una pregunta clave para Chile: ¿puede una crisis de esta magnitud terminar beneficiando a uno de los países más competitivos en la venta de cobre?
La respuesta, por ahora, es mixta. En el corto plazo, el escenario es adverso para el peso chileno, porque sube el dólar, cae el cobre y se dispara el petróleo. Pero, al mismo tiempo, el metal rojo sigue operando como un colchón estratégico para la economía local, gracias a que su valor aún se mantiene alto frente a las proyecciones fiscales del país.
Ese equilibrio fue descrito por Diego Montalbetti, analista de mercados de Capitaria, quien advirtió que el mercado enfrenta una paradoja. En su análisis, sostiene que “el mercado del cobre enfrenta hoy una paradoja de guerra” y agrega que, pese al golpe financiero global, “el metal rojo no es solo una materia prima, es el principal amortiguador de nuestra economía frente al shock de los combustibles”.
Revisa también:
La observación aparece en un contexto donde el Brent superó los US$119 por barril en la jornada y luego moderó sus ganancias, mientras el dólar volvió a fortalecerse como refugio ante la escalada bélica.
El cobre no escapa al nerviosismo, pero sigue siendo una ventaja para Chile
En lo inmediato, la reacción del mercado no favorece a Chile. El fortalecimiento global del dólar y el temor a una desaceleración económica empujan a la baja a los metales industriales, incluido el cobre. Además, el alza del crudo encarece la operación minera y la logística, lo que presiona costos en una industria clave para el país.
A eso se suma el tono más cauteloso de la Reserva Federal: el organismo mantuvo las tasas entre 3,50% y 3,75% y elevó su proyección de inflación para 2026, reforzando la idea de tasas altas por más tiempo.
Sin embargo, el panorama de fondo es menos pesimista. Montalbetti subraya que “Chile cuenta con un margen de seguridad robusto” y que el precio actual del cobre sigue por encima de las estimaciones usadas por el Gobierno en sus cuentas fiscales. Eso implica que, incluso con volatilidad, el país todavía puede recibir ingresos extra que ayuden a amortiguar parte del golpe externo, por ejemplo en mecanismos como el MEPCO cuando suben las bencinas.
En otras palabras, la guerra en Irán no beneficia directamente a Chile, porque golpea el tipo de cambio, presiona la inflación importada y tensiona los mercados. Pero sí vuelve a mostrar una realidad estructural: cuando el mundo entra en crisis energética y financiera, el cobre sigue siendo uno de los principales activos que le dan a Chile capacidad de resistencia.
La gran incógnita será cuánto dura el conflicto y si el precio del metal logra sostenerse en medio del nerviosismo global.