Choque planetario a 11.000 años luz puede ser clave para comprender la formación de la Luna y su relación con la Tierra
Astrónomos han estado analizando el evento desde hace años y hacen cuestionarse qué tan extraño sea.

La Luna sigue siendo uno de los cuerpos celestes que más llama la atención de los humanos en la Tierra, siendo constante foco de estudio por los especialistas.
Una de las temáticas más relevantes en torno a su investigación es su origen, cómo se formó realmente. La versión conocida oficialmente hace aún más interesante su historia: una colisión entre la Tierra primitiva y un protoplaneta.
Bajo este escenario, recientemente se ha estado hablando sobre un importante evento astronómico que puede entregar más detalles de cómo fue aquel momento.
Un grupo de científicos han detectado un choque cósmico excepcional entre dos planetas, un suceso que genera lecciones clave sobre el nacimiento de nuestro sistema Tierra-Luna.
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El evento ocurrió cerca de la constelación de Puppis, a unos 11.000 años luz de la Tierra, lo que permite observar con ciertas limitantes pero sin riesgos en nuestro ‘vecindario estelar’.
El fenómeno involucró a Gaia20ehk, una estrella de secuencia principal similar al Sol, cuya luminosidad mostró alteraciones inusuales detectadas en observaciones telescópicas.
“La producción de luz de la estrella estaba muy estable, pero a partir de 2016 registró tres caídas en brillo. Y luego, alrededor de 2021, se volvió completamente loca”, explicó Andy Tzanidakis, candidato a doctor en astronomía por la Universidad de Washington.
Los expertos concluyeron que el oscurecimiento errático no provenía de la estrella, sino de una enorme cantidad de polvo y fragmentos rocosos calientes que bloqueaban su luz al pasar frente a ella.
El análisis completo luego de años de observación se publicó el recién pasado miércoles 11 de marzo de 2026 en The Astrophysical Journal Letters.

Durante la investigación, el equipo cambió a observaciones en infrarrojo, revelando un patrón opuesto al de la luz visible permitiéndoles realizar un mejor análisis.
“Mientras la luz visible empezó a parpadear y atenuarse, la luz infrarroja se disparó. Lo que podría significar que el material bloqueando la estrella está caliente -tan caliente que brilla en infrarrojo-”, detalló Tzanidakis.
Ese calor extremo apunta a un impacto brutal entre dos cuerpos celestes, con roces iniciales que escalaron a una colisión catastrófica.
“Eso podría ser causado por los dos planetas espiralando cada vez más cerca uno del otro. Al principio, tuvieron una serie de impactos rozantes, que no producirían mucha energía infrarroja. Luego, tuvieron su gran colisión catastrófica, y el infrarrojo realmente aumentó”, agregó.
Paralelos con la formación lunar
La nube de escombros orbita Gaia20ehk a cerca de 1 unidad astronómica, distancia equivalente a la que separa la Tierra del Sol.
En este contexto, Andy subraya similitudes con el impacto que formó la Luna: “Hay solo unas pocas colisiones planetarias (...) y ninguna que tenga tantas similitudes con el impacto que creó la Tierra y la Luna“.
“Si podemos observar más momentos como este en otras partes de la galaxia, nos enseñará mucho sobre la formación de nuestro mundo”, enfatizó.
James Davenport, profesor asistente de investigación en astronomía de la Universidad de Washington y autor principal, también remarca su relevancia para la astrobiología.
“¿Qué tan raro es el evento que creó la Tierra y la Luna? Esa pregunta es fundamental. Parece que la Luna es uno de los ingredientes mágicos que hacen de la Tierra un buen lugar para la vida”, reflexionó.

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