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El día en que Robert Duvall contó el secreto de Marlon Brando para actuar sin estudiar los guiones

El laureado actor falleció este lunes a los 95 años, dejando un legado inabarcable y anécdotas memorables sobre los días dorados de Hollywood.

Paramount Pictures

Paramount Pictures / Mario Andrés Vergara Escobar

El cine mundial se viste de luto tras confirmarse este lunes el fallecimiento del legendario actor Robert Duvall a los 95 años. Protagonista de algunos de los rodajes más emblemáticos de la historia, Duvall será recordado no solo por su versatilidad y rigor interpretativo, sino por ser testigo y cómplice de la era dorada del Nuevo Hollywood, donde compartió pantalla con gigantes de la talla de Marlon Brando y Al Pacino.

Duvall, quien alcanzó el estrellato mundial por su interpretación del meticuloso consigliere Tom Hagen en El Padrino, fue una de las pocas voces autorizadas para confirmar las excentricidades que rodeaban a las grandes producciones de los años 70. Su partida deja un vacío en la memoria viva de una industria que ayudó a redefinir.

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La verdad sobre los guiones pegados

Uno de los episodios más recordados de su carrera no ocurrió en un set, sino en el set de televisión de ‘Late Night with Seth Meyers’ en junio de 2015. En aquella ocasión, el presentador le consultó sobre la leyenda urbana que afirmaba que Marlon Brando nunca aprendía sus diálogos y los pegaba con cinta por todas partes. Duvall, sin ambages, confirmó el mito: “Absolutamente, todo lo que se dice de él es verdad”.

El actor relató con humor cómo, durante la icónica escena del jardín con Pacino, Brando tenía sus líneas colgadas incluso en los árboles. “Luego tendría sus diálogos aquí, nos los llevamos y los pusimos en una de las invitaciones de la boda”, recordó Duvall, detallando cómo el equipo debía cortar constantemente las tomas para reacomodar los “apuntadores” visuales del protagonista.

El cómplice silencioso de Brando

En medio de la entrevista, Meyers sorprendió al actor con una fotografía del rodaje de Francis Ford Coppola. En la imagen se veía al propio Duvall ocultando a la cámara un gran papel con los diálogos que Brando debía recitar en ese momento. Al verla, Duvall exclamó entre risas: “Exacto, sí. Brando, ya sabes, era estupendo”.

Esta anécdota resume la esencia de Robert Duvall: un actor de una generosidad inmensa que no tenía problemas en sostener, literalmente, la actuación de sus compañeros. Con su muerte a los 95 años, desaparece uno de los últimos eslabones con un cine que se hacía a pulso, entre la genialidad de los diálogos olvidados y la maestría de quienes, como él, siempre estuvieron ahí para que la escena fuera perfecta.

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