FOTOS. El “kelp gigante” mantiene viva a la Patagonia: investigación chilena revela rol clave de conocida alga y su capacidad de adaptación
El descubrimiento evidenció cómo las poblaciones de Macrocystis pyrifera se adaptan para sobrellevar y mantener su funcionamiento vital en los canales y fiordos patagónicos.

El fiordo Comau se extiende por 68 kilómetros desde el Golfo de Ancud hasta la caleta Leptetu, bordeando el Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, en la región de Los Lagos.
Se trata de un estrecho brazo de mar rodeado de montañas, que alberga una rica biodiversidad: corales rojos, choros, peces como el rollizo y la cabrilla, chungungos e incluso algunas de las especies de tiburones más primitivas del planeta.
En este asombroso hotspot de biodiversidad, los bosques del kelp gigante (conocido como “huiro”) cumplen funciones clave como fuente de alimentación, áreas de reproducción y refugio para una amplia variedad de especies marinas, pero también son el centro de la atención científica global como sumideros de carbono e indicadores de la resiliencia de los océanos frente a la crisis climática global.
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Gracias a la investigación liderada por la Fundación Rewilding Chile y en colaboración con la U. Austral, se reveló cómo las poblaciones de huiro se adaptan para sobrevivir y mantenerse funcionales en un entorno caracterizado por una marcada variabilidad ambiental.
El estudio fue publicado por la revista científica "Journal of Applied Phycology“, bajo la autoría de Mauricio Palacios, Iván Gómez y Mathias Hüne.
“Los resultados revelan que mientras las algas de las zonas más abiertas crecen más grandes y con mayor biomasa (formando bosques), aquellas del interior —donde la luz escasea— desarrollan láminas más anchas, optimizando la captación de la radiación solar”, explicó Mathias Hüne, director del Programa Marino.

“Un gran refugio climático”
Las mediciones de fotosíntesis confirmaron que estas macroalgas ajustan su actividad metabólica a la sombra, que son comunes en las zonas más internas del fiordo, optimizando el uso de la radiación solar, requisito básico para que esta macroalga realice, en forma eficiente, la fotosíntesis.
Mauricio Palacios, investigador asociado, explicó: “En las Áreas Marinas Protegidas (AMP) de Chile, los bosques de huiro son clave. Se posicionan como los objetos de protección más importantes y transversales en la mayoría de las AMP. Estos bosques destacan por ser los más resilientes del planeta, por lo que nuestra Patagonia es considerada un gran refugio climático”.
El equipo se desplegó en el fiordo y sus alrededores para llevar a cabo esta investigación, combinando estudios sobre la fisiología y morfología de los bosques de huiro, mediante buceo autónomo y técnicas de registro no destructivas.

El estudio también alerta sobre la vulnerabilidad del fiordo Comau, amenazado por el cambio climático y las actividades humanas, como la acuicultura y el turismo no regulado.
“Al ser un sistema semi-cerrado, las alteraciones en la temperatura o exceso de nutrientes en el sistema pueden afectar gravemente la estabilidad de estos bosques submarinos, cruciales para la biodiversidad marina de la Patagonia”, explicó Hüne.
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