Explora los sentidos en pareja: así puedes convertir una caja de chocolates en una verdadera experiencia sensorial
En este 14 de febrero, expertos proponen un ejercicio de descubrimiento sensorial que resignifica el placer de comer chocolate orgánico y de comercio justo.
Explora los sentidos en pareja: así puedes convertir una caja de chocolates en una verdadera experiencia sensorial / Martin Novak
El chocolate es un protagonista habitual en celebraciones y regalos, pero pocas veces nos detenemos a entender qué estamos comiendo. Este obsequio puede pasar de ser un cliché a toda una experiencia en pareja.
En el marco del Día del Amor, Santiago Peralta, fundador de la reconocida marca ecuatoriana Paccari, propone un enfoque distinto: la cata consciente.
Para el experto, catar no es una práctica exclusiva de especialistas, sino un ejercicio sencillo para valorar el cacao fino de aroma, orgánico y de comercio justo. Aquí presentamos los pasos fundamentales para transformar el consumo en una experiencia memorable.
El ritual de los sentidos
Antes de que el chocolate toque el paladar, existen indicadores de calidad que se perciben a través de otros sentidos:
- La Vista (Observar): Un buen chocolate debe tener un color profundo, homogéneo y con brillo. Una superficie lisa indica que el cacao fue templado correctamente.
- El Oído (Escuchar): Al partir la tableta, el sonido debe ser un quiebre limpio, firme y seco. Esto revela una buena cristalización de la manteca de cacao, sin exceso de aditivos.
- El Olfato (Reconocer): Acercar el chocolate a la nariz permite identificar notas de frutas tropicales, flores o tierra, características propias del cacao de origen sin saborizantes artificiales.
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El momento de la verdad en boca
El error más frecuente es morder y tragar rápido. El experto recomienda dejar que el chocolate se derrita lentamente en la lengua. El calor de la boca libera los sabores de forma progresiva, permitiendo que la textura y la cremosidad revelen la complejidad del producto.
Finalmente, el retrogusto (el sabor que queda tras tragar) es el sello de calidad. Un chocolate de excelencia no deja una sensación grasosa ni empalagosa, sino un sabor limpio y persistente que invita a la reflexión.
“Más que un gesto romántico tradicional, catar en pareja es una experiencia compartida que invita a desacelerar y a disfrutar con mayor conciencia”, concluye Peralta.