Presidencia abre licitación por $100 millones para costear cambio de mando
El proceso considera cobertura en Santiago y Valparaíso, coordinación protocolar anticipada y un gasto total proyectado de $727 millones para el hito.
Boric - Kast / Sebastian Beltran Gaete
La Presidencia dio inicio formal a los preparativos del cambio de mando presidencial del 11 de marzo de 2026, con la apertura de una licitación por $100 millones destinada a asegurar la transmisión oficial de la ceremonia en la que el Presidente Gabriel Boric entregará la banda presidencial al mandatario electo, José Antonio Kast.
El proceso, publicado en Mercado Público, corresponde a la primera inversión concreta del Ejecutivo para este hito republicano, que contará con un presupuesto total de $727 millones, según lo aprobado en la Ley de Presupuesto 2026.
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De acuerdo con las bases, la licitación contempla “la contratación del servicio de emisión y transmisión de la señal oficial del Cambio de Mando Presidencial 2026”, la que deberá cubrir los actos ceremoniales y protocolares.
Los anteriores se desarrollarán en La Moneda, el Palacio Cerro Castillo y el Congreso Nacional, el mismo 11 de marzo, “conforme a la tradición republicana y a los procedimientos de carácter ceremonial y protocolar”.
La planificación incluye áreas específicas
El despliegue considera tres unidades móviles que permitirán seguir en paralelo la salida del Presidente Boric desde su domicilio, la llegada del nuevo gabinete del presidente electo a Cerro Castillo y la ceremonia central en el Congreso, además del juramento de los nuevos ministros.
El servicio de transmisión se extenderá entre las 09:00 y las 22:00 horas, según facilita el documento.
En paralelo, el Gobierno activó el equipo protocolar encargado del traspaso de mando, coordinado desde Cancillería por el embajador Christian Hodges-Nugent, mientras que el equipo del presidente electo estará representado por el embajador James Sinclair.
La planificación incluye áreas específicas para invitados internacionales, seguridad, alojamiento y reuniones bilaterales, en un proceso que ya comenzó con el envío de invitaciones a jefes de Estado de países con relaciones diplomáticas con Chile.