Trabajo infantil en vacaciones: la cara invisible del verano que alerta a Chile
Un estudio reveló cuáles son las regiones que concentran los mayores focos de riesgo.

Getty Images
Durante las vacaciones de verano, lo que debiera ser un tiempo de descanso y recreación para niños, niñas y adolescentes (NNA) se transforma, para miles de familias en Chile, en un período de alto riesgo. Bajo la idea socialmente normalizada de “ayudar en la casa”, muchas prácticas terminan cruzando la línea hacia el trabajo infantil y la vulneración de derechos fundamentales.
Según datos de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA 2023), cerca de 219 mil menores entre 5 y 17 años se encuentran en situación de trabajo infantil en el país. La cifra preocupa aún más si se considera que el 90% realiza labores peligrosas, afectando su salud, desarrollo y bienestar integral.
El fenómeno se intensifica durante el verano, cuando la falta de redes de cuidado, la presión económica en hogares vulnerables y la ausencia de actividades supervisadas aumentan la exposición a trabajos que no corresponden a su etapa de desarrollo.
En ese sentido, las regiones de Antofagasta, La Araucanía y Los Lagos concentran los mayores focos de riesgo, especialmente en zonas rurales.
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Especialistas advierten que no toda colaboración familiar constituye una vulneración, pero el límite suele ser frágil. Tareas que implican riesgos físicos, uso excesivo de fuerza, jornadas prolongadas —más de 21 horas semanales— o que interfieren con la educación y el descanso, dejan de ser formativas y pasan a ser trabajo infantil.
Durante el período estival, las actividades más frecuentes se concentran en el comercio ambulante urbano, que representa cerca del 45% de los casos, y en sectores agrícolas, silvícolas y pesqueros, donde niños y adolescentes participan en cosechas y labores expuestas al sol, químicos y extensas jornadas sin condiciones adecuadas de protección.
Andrés Flores Retamal, especialista en niñez de World Vision Chile, señaló que “la primera línea de protección de niños, niñas y adolescentes está en sus propias familias”.
“Son ellas quienes cumplen un rol insustituible al identificar señales de alerta, promover entornos seguros y actuar tempranamente frente a cualquier vulneración. El Estado y las instituciones acompañan y fortalecen este esfuerzo, pero la protección integral comienza en el hogar y en las comunidades que rodean a cada niño y niña”, agregó.
En Chile existen canales oficiales y confidenciales para denunciar situaciones de trabajo infantil y explotación, como Denuncia Seguro (4242), además de Carabineros, la PDI y las Oficinas Locales de la Niñez.
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