“León y Sol”: El símbolo prohibido con que los manifestantes en Irán hacen frente a los Ayatolás
En medio de la represión que deja cientos de muertos, el antiguo estandarte imperial reaparece en las calles como símbolo de rechazo a la República Islámica y reivindicación de la identidad persa.
“León y Sol”: El símbolo prohibido con que los manifestantes en Irán hacen frente a los Ayatolás / KIRAN RIDLEY
Mientras la violencia sacude las calles de Irán con un saldo de casi 500 muertos y amenazas de intervención internacional, una batalla paralela se libra en el terreno de lo simbólico.
En medio de las barricadas y el humo de los gases lacrimógenos, ha reaparecido con fuerza un emblema que el régimen creyó haber enterrado hace décadas: la bandera del “León y el Sol” (Shir-o-Khorshid), el estandarte nacional que ondeó hasta la Revolución de 1979.
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Según detalla el análisis publicado por La Razón, este gesto va mucho más allá de la nostalgia por la monarquía o la era del Sha. Se trata de una herramienta política utilizada por los manifestantes para “desafiar al régimen ayatolá” atacando su base más sensible: su legitimidad fundacional. Al enarbolar este símbolo, la disidencia busca marcar una ruptura total con la República Islámica, expresando un deseo colectivo de “decir adiós al islam” como eje rector del Estado y volver a los orígenes culturales de la antigua Persia.
El significado del emblema
La bandera tricolor (verde, blanca y roja) con el león portando una espada sobre un sol naciente tiene siglos de historia y fue, durante mucho tiempo, la iconografía que definió al Estado iraní ante el mundo.
- El León: Históricamente asociado a la fuerza, los héroes nacionales y la protección del territorio.
- El Sol: Vinculado a la realeza mítica, la gloria y la continuidad de la civilización persa.
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Tras la llegada de Jomeini al poder, este símbolo fue eliminado y reemplazado por el emblema de la República Islámica (una estilización de la palabra “Alá”), en un intento deliberado por “eliminar cualquier referencia previa” y consolidar una nueva identidad definida exclusivamente por la teología política islámica.
Un arma de deslegitimación
Hoy, su reaparición en las protestas —e incluso en sedes diplomáticas en el extranjero, como ocurrió en Londres— representa una enmienda a la totalidad del sistema actual. En un contexto donde el gobierno amenaza con ejecutar a los manifestantes acusándolos de ser “enemigos de Dios”, la ciudadanía responde alzando un símbolo que reivindica una identidad nacional secular y milenaria, anterior a la imposición religiosa.