“No se imagina cuánta sangre humana...”: Fuerte reportaje de The Guardian denuncia graves condiciones laborales en industria del salmón chileno
Testimonios de viudas, buzos y comunidades indígenas dan forma al artículo.
Agencia Uno / Cristian Duarte
Un extenso reportaje publicado por The Guardian volvió a poner en el centro del debate al sector salmonero chileno, apuntando a sus riesgos laborales, el uso masivo de antibióticos y sus efectos en comunidades costeras e indígenas.
Con el título “Quienes comen salmón chileno no imaginan la sangre humana que lleva consigo”, el medio británico recoge testimonios de trabajadores y familias afectadas que describen un escenario crítico en los centros de cultivo.
Getty Images / ALVARO VIDAL
El caso de Arturo Vera, un buzo que murió en 2019 tras ser golpeado por una hélice mientras trabajaba en un centro de engorda en Puerto Natales, es uno de los ejemplos más duros. Su viuda, Julia Cárcamo, acusa negligencia y relata que el accidente ocurrió en momentos en que el motor de la embarcación debió estar detenido. Tras su muerte, la empresa fue multada por infracciones laborales.
Datos citados por el reportaje sostienen que entre 2013 y 2025 han fallecido 83 trabajadores en la industria, cifra que contrasta con Noruega, principal productor mundial, donde solo se registran tres muertes en más de tres décadas. “La gente no sabe cuánta sangre humana carga este producto”, declaró un trabajador consultado.
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El artículo también aborda el alto uso de antibióticos en Chile, 351 toneladas en 2024, muy por encima de los estándares internacionales. La contaminación asociada, afirma The Guardian, estaría afectando a pescadores artesanales, quienes denuncian menor disponibilidad de recursos como erizos y mariscos.
Las comunidades indígenas también figuran en el reportaje. En la zona del río Chesque, en La Araucanía, la comunidad mapuche acusa la desaparición de fauna, contaminación del agua y afectación de sus ceremonias tradicionales. Incluso relatan episodios en que animales murieron tras beber agua contaminada.
El medio británico subraya además las dificultades del Estado para fiscalizar: en Magallanes, un equipo de siete personas debe supervisar 30 centros sin contar con embarcaciones para llegar a ellos.
Pese a que The Guardian solicitó respuesta a autoridades y empresas del sector, el artículo afirma que no obtuvo comentarios. PARA REVISAR EL ARTÍCULO COMPLETO PINCHA ESTE LINK: https://www.theguardian.com/