Jorge Olguín, Gabriel Cañas y «La Casa»: «La película tiene un giro muy político, se siente actual»
El director emblemático del cine de terror nacional, y el protagonista de su última película, "La casa", estuvieron en Ciudadano ADN contando detalles del filme que se estrena hoy.

Este jueves 30 de enero se estrena «La casa», filme que marca el regreso del director chileno Jorge Olguín, que junto a su protagonista, Gabriel Cañas, conversaron con Ciudadano ADN sobre esta película de terror basado en hechos reales.
Olguín, referente del cine de género en Chile, aseguró que le teme a «todo. Soy miedoso. Por eso hago películas de terror, porque me protejo a mí mismo de los miedos». Cañas, en cambio, se calificó como «muy poco miedoso, maté el chuncho muy chico porque vivía en el campo. Me da más miedo cuando voy manejando y me encuentro con un carabinero que me va a parar».
Ambientada en los años 80, pleno toque de queda, en «La casa» Gabriel Cañas interpreta a un carabinero llamado a vigilar una vieja casa donde se escuchan extraños ruidos. Una época donde «la atmósfera terrorífica era ésa, que no se podía salir en la noche», recordó Olguín, contando que «me pareció interesante ponerla de telón de fondo para una película de terror», aunque «jamás me imaginé que esta nueva generación iba a vivir un toque de queda».
La locación ocupada es la casona Dubois, en Quinta Normal, que con su arquitectura ecléctica ha protagonizado varios mitos urbanos de Santiago, además de ser locación de la recordada teleserie de TVN «Tic Tac». Se cuenta que la pareja Dubois hizo un oscuro pacto para poder tener un hijo, que terminó de manera trágica: la cría nació monstruosa, el padre la termina matando, la madre suicidándose y el cadáver del bebé fue enterrado en el patio. Según Cañas, «todas las ciudades y pueblos de Chile tienen esta casa que provoca terror. Es una imagen arquetípica de todas las culturas».
Jorge Olguín contó que «La casa» está relatada en tiempo real -aunque no fue filmada de este modo-, con el fin de sumergir al espectador en la experiencia de meterse a la casa, sin cortes visibles. Un trabajo de «mucha concentración y mucha dificultad», para Cañas, que «como soy actor de teatro, sé que no hay nada más parecido al tiempo real que el teatro mismo». Olguín recordó cómo el tiempo de filmación fue «muy breve, pero se sintió como un mes completo».
Un proceso que «más que darme miedo, me excitó muchísimo», según confesó el actor, adelantando que «la película tiene un giro muy político y que se vuelve muy actual», apelando directamente «a la gente que siente que no hay justicia con la institución de Carabineros».
Cañas también aplaudió la labor de Olguín. «Es muy sorprendente la cantidad de trabajo que puso Jorge», director que también es responsable de la banda sonora de la película, a través de su proyecto musical “Horror Tronic”.
Olguín advierte que hay un «revival del terror un poquito setentero, más psicológico y con más capas», vinculado a la situación nacional y mundial. «El horror surge cuando sentimos ese fin de mundo y esa sensación de conflictos grandes». Respecto a su personaje, Cañas reflexionó que, en este contexto, «usar el arquetipo de un carabinero nos permite sanar y ver con mayor perspectiva esta relación que está siendo muy difícil. Es algo súper político y súper necesario».
Un camino político que Olguín ya recorrió en su película anterior «Gritos del bosque» (2014), relacionada con el conflicto mapuche, y que sufrió bajas de auspiciadores. «Enfrentamos a la censura», recordó. Hoy, se siente más optimista, aplaudiendo el éxito de «Pacto de fuga», que «funcionó muy bien, pero en el cine chileno todavía estamos peleando con los horarios y las salas», y notando un cambio en los medios de comunicación en general. «Después del 18 de octubre la televisión cambió, gente a la que no invitaban está conversando en televisión». Por eso, el director cree que «el contenido de esta película de terror no va a afectar su proyección. Es la forma de ver un cine de entretención no solo banal, sino con más capas. Tenemos que perder el miedo de hablar de nosotros mismos».
Olguín y Cañas cerraron una de las polémicas cinematográficas de las últimas semanas: para ellos, «Parasite» no es una película de terror. «Es una autoría, a él le fascina el género», dijo Olguín sobre su director, Bong Joon-ho, a quien tuvo la oportunidad de conocer en un festival de cine. «Es muy fanático de la obra de Patricio Guzmán, conoce ‘La batalla de Chile’ de memoria. Fue un encuentro muy bonito, nos tomamos unas chelas y conversamos».
«Me gustaría que Parasite ganara el Oscar totalmente, pero la lógica va por 1917, por la temática», dijo Olguín sobre los próximos premios de la Academia. Por ahora, adelantó, sin dar más detalles, que está trabajando en otra película basada en hechos reales. «Es un caso que conmovió a todo Chile. Es tan largo el evento que probablemente también lo haga serie».
Cañas, en tanto, está «lleno de proyectos» con su compañía de teatro Bonobo, con la que próximamente partirá a Nueva York y Sao Paulo, además de planes en cine, series, teleseries y con su banda «que aún no tiene nombre». Después de los malos resultados de rating de «Río Oscuro», teleserie de Canal 13 donde ocupó uno de los roles protagónicos, el actor reflexionó que «el género me encanta hacerlo, es una plataforma mega masiva que permite poner puntos de vista», pero «lo que mas me decepcionó esa escala de valores de los canales que siempre tiene que ver con lo económico y no con lo artístico. Batallar con eso es muy frustrante».
Por último, Olguín respondió que el estallido social que hoy vive Chile da para muchos tipos de películas. «De terror, de drama, de emoción, hasta documentales. Va a generar un abanico de arte muy interesante que no se veía hace tiempo».
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