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Caso Karadima: El sacerdote culpable de abusos sexuales a menores de edad que fue protegido por décadas 

Fernando Karadima murió a los 90 años. Pese a que la Fiscalía abrió procesos en su contra y su expulsión de la Iglesia Católica, nunca recibió penas de cárcel.

Caso Fernando Karadima | Agencia Uno
Por Scarlet Stuardo
Lunes 26 de Jul, 2021 - 12:50
Actualizada el Lunes 26 de Jul, 2021 - 16:55
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La mañana de este lunes se confirmó la muerte de Fernando Karadima, sacerdote chileno que fue expulsado por la Iglesia Católica tras ser denunciado por abusos a menores mientras era cura en la parroquia El Bosque (Providencia).

En 2004 un grupo de feligreses y exsacerdotes de dicha iglesia denunció a Karadima ante las autoridades eclesiásticas por abusos sexuales a menores de edad. Sin embargo, no fue hasta seis años después cuando estas denuncias vieron la luz pública por un reportaje de Informe Especial (TVN).

En dicha instancia, James Hamilton, una de las víctimas de Karadima, denunció que apenas ingresó a la iglesia, vio “besos accidentales” y “toqueteos” por parte del cura a su grupo. Juan Carlos Cruz, otra de sus víctimas, contó que el sacerdote lo amenazaba con contar lo que habían hablado durante sus confesiones.

La Iglesia Católica inició una investigación interna que determinó la culpabilidad de Fernando Karadima por pedofilia y efebolia, además de abusos sexuales y psicológicos reiterados entre 1981 y 1995. Esto gatilló la reapertura del caso legal en Chile, designándose una nueva jueza, luego que el caso fuera cerrado prematuramente antes de 2011.

En junio de 2018, la Fiscalía abrió una nueva causa contra Karadima, esto luego que Santiago Valenzuela declarara haber sido obligado por el sacerdote a practicarle sexo oral en varias oportunidades.

Finalmente, Karadima fue expulsado del sacerdocio en septiembre de 2018 por el papa Francisco.

Al año siguiente, la Corte de Apelaciones decidió unánimemente acoger la demanda de los tres denunciantes, James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz, quienes recibieron 100 millones (cada uno) como indemnización por los daños.

“La justicia llegó tarde, la Iglesia llegó tarde en muchos casos. Vuelvo a decir, esto no es muy motivo de alegría, pero sí estamos conformes porque dice que desde la justicia la Iglesia debe responder”, dijo entonces Murillo en nombre de las víctimas que acusaron protección al sacerdote por parte de la iglesia y la justicia chilena, debido a sus poderosos vínculos.

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