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Pensemos Chile: La violencia como amenaza a la sociedad, las instituciones y la democracia

En este cuarto capítulo participaron como invitados el doctor en psicología Juan Flores, la socióloga experta en violencia urbana Alejandra Luneke y el director del Cedia de la U. de Talca, Isaac Revetllat.

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Por Rodrigo Miño Silva
Lunes 05 de Abr, 2021 - 12:25
Actualizada el Lunes 05 de Abr, 2021 - 12:27
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Este lunes se emitió el cuarto capítulo del nuevo programa de ADN, Pensemos Chile, un espacio de conversación ciudadana y debate sobre el Chile que queremos.

Bajo la conducción de Claudia Álamo y Mauricio Hofmann, conversamos sobre la violencia como amenaza a la sociedad, las instituciones y la democracia.

En primera instancia el doctor en psicología Juan Flores frente a situaciones de conflicto, el Estado es el actor garante de la situación. “el Estado es quien contribuye y que genera las condiciones para que se genere esas posibilidades de diálogo. Cuando eso no es así el Estado rompe su garantía de legitimidad y se convierte en un sostenedor de una fuerza sobre otra”.

Por eso hay que diferenciar violencia, que significa un intento de resolución no consensuado, de fuerza. Hay fuerzas que son legítimas: cuando un dentista quiere sacar una muela aplica fuerza, pero no aplica violencia”, agregó.

Al respecto, Flores explicó que “las fuerzas que operan a veces con fuerza y con restricción a los cuales la sociedad le ha generado la legitimidad para usarla, significa, justamente, que la ruptura de esa condición va a generar condiciones violentas y de resultado de eso; y hoy tendríamos que pensar si están dadas las condiciones para que efectivamente podamos sentir que eso sucede o algo se ha roto en esas condiciones de diálogo y de posibilidades de partes iguales que pueden consensuar la resolución de los conflictos”.

Frente al tema, la socióloga experta en violencia urbana Alejandra Luneke sostuvo que “yo creo que un primer paso es que ordenemos qué es lo que realmente sabemos respecto a esto, política basada en evidencia, y eso se ha dicho hasta el cansancio. Las policías siempre nos dan datos que son de último minuto, no sé cómo se maneja, nadie tiene acceso a esa información, hay muy poca transparencia y lo único que también sabemos es que a la luz de todo esto, no sé cuánto realmente sabemos”.

“Cuando uno lee el tema de La Araucanía hay tema de madera, hay tema de narco, hacen operativos, no se sabe en qué resultan, cuáles son las eficacias de las medidas. Entonces, no solamente saber bien y diagnosticar bien el problema, que para la ciudadanía en general es súper confuso, tanto en La Araucanía como en los territorios en Santiago, como en las fronteras”, continuó.

Por otra parte, Luneke manifestó que “lo segundo también es evaluar las cosas que hacemos”, precisó. “El problema del narco no es tema actual, el problema del narco, yo me dedico a este tema desde el año 2000, y ya mirábamos con preocupación lo que estaba ocurriendo en las poblaciones donde el Estado es precario”, afirmó.

“Esto sucede porque el Estado muy precario, ustedes no saben cuál es el déficit del Estado y la negligencia de los programas públicos en todos los territorios empobrecidos en las ciudades y en lo rural. Uno cree que tenemos un mejor Estado, pero la verdad es que no lo tenemos”, indicó.

Finalmente, director Centro de Estudios sobre Derechos de la Infancia y la Adolescencia (Cedia) de la Universidad de Talca, Isaac Revetllat, expresó que “todo lo hemos abordado, a mí me da la sensación y cómo hemos estado escuchando, desde el Ministerio del Interior como si solo la solución fuese policial. Por su puesto que tenemos que dotar a nuestras policías de mayores recursos, infraestructura, para que puedan enfrentarse a esas bandas que están perfectamente organizadas, con eso no voy a decir que no, pero si pretendemos que la solución al narcotráfico y a esos aumentos de violencia que se están generando, está clarísimo que eso esconde algo detrás. No solo lo podemos combatir desde lo policial”.

Hay zonas en La Araucanía donde no hay, desde años, desde décadas, ningún tipo de política social, están dejados de la mano de Dios. Ahora me refiero sobre todo a la gente más joven, a los chicos y a las chicas; por lo tanto, se genera un caldo de cultivo que en muchas ocasiones que fácilmente pueden ser captados por cualquier tipo de organización criminal que sí les presta esa atención”, agregó.

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