Rodrigo Rojas Vade tras renunciar a la Convención: pide disculpas, hace mea culpa y aclara que «solo quería ayudar»
El exrepresentante del distrito 13 le reveló a la periodista Mónica González el origen de lo que fue calificado como una "espiral de mentiras".
Rodrigo Rojas Vade
El renunciado convencional por el distrito 13 e integrante de la extinta Lista del Pueblo, Rodrigo Rojas Vade, reapareció en el debate público, luego que el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel) aceptara su salida del cargo del órgano redactor el pasado miércoles 16 de marzo, argumentando que su continuidad «ponen en riesgo el funcionamiento de la Convención Constitucional, toda vez que, según reconociera ante los medios de comunicación en septiembre de 2021, nunca padeció de cáncer, ni recibió tratamientos vinculados a esta enfermedad».
Lo primero que contó Rojas Vade fueron los síntomas iniciales que, con el pasar del tiempo, comenzaron a agravarse: «Hace nueve años empecé a enfermarme del estómago muy recurrentemente, con hospitalizaciones incluidas, diarreas con sangre, problemas… Bueno, diarreas estomacales súper recurrentes».
El diagnóstico: sífilis. «Lo que pasa es que no es lo mismo enfrentar esos diagnósticos antes que ahora, 10 años después. Hace nueve años sentí mucha vergüenza, mucho temor, mucho odio contra mi mismo, que son sentimientos que yo vengo acarreando desde que era niño», relató.
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La misma enfermedad significó «un compromiso medular muy importante con una plasia, bicitopenia», detalló Rojas Vade. Y luego agregó: «A través de ese compromiso hematológico importante, que después se repitió en los años venideros, que fueron atribuidos a respuestas, autoinmunes, preferí decir que era leucemia».
Seis o siete años después, señaló, «se llegó a un diagnóstico de enfermedad de behcet, que es una enfermedad auto inflamatoria, autoinmune. Quiere decir que no hay algo que la gatille, no es un virus, no es una bacteria, es idiopático». Y fue entonces que comenzó lo que calificó como un espiral de mentiras.
Su participación en las manifestaciones en Plaza Baquedano fueron porque tenía «mucha rabia, como toda la que tenía toda la gente que estaba ahí. Tratar de poder expresarme».
El perdón
«Pido disculpas y lo voy a pedir siempre». Esa fue la frase con la que abordó, a modo de mea culpa, la situación que finalmente lo llevó hasta este punto de su vida. Con un matiz: «Pero tampoco puedo pasar toda la vida pidiendo disculpas, porque eso también no es sano para nadie, porque todos cometemos errores. Yo sé que el mío es enorme y nunca me voy a quitar responsabilidad».
“Siento que he tomado las decisiones asumiendo toda la responsabilidad que merezco, a lo mejor quedo corto, algunos más allá harán juicio moral si necesito más o menos castigo, pero pedir las disculpas correspondientes”, añadió luego.
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El ánimo de su mentira, explicó, no fue una burla de quienes sí padecen cáncer: «Al contrario, siempre quise gritar por ellos lo que no podía gritar por mi mismo. Gritar por mi abuelo, por mis amigos que se han muerto de cáncer, dar la vida por ellos. En cierto modo sí, de ponerse a luchar allá mismo, adelante, donde están las balas. Donde muchos compañeros perdieron la vida y eso lo volvería a hacer».
Hacia el final de la conversación, el otrora convencional concluyó: «No justifico lo que hice y nunca lo voy a justificar. Pero la motivación está muy lejos de lo que se instaló en la opinión pública. Yo solo quería ayudar, ponerme al servicio de la causa para que las cosas cambiaran».
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