No es solo dolor: la realidad que miles de mujeres enfrentan cada mes con la menstruación y estas cifras lo revelan
Los especialistas llaman a impulsar medidas concretas para enfrentar esta problemática.
No es solo dolor: la realidad que miles de mujeres enfrentan cada mes con la menstruación y estas cifras lo revelan / Olga Rolenko
La menstruación continúa impactando la rutina de miles de mujeres en Chile.
Así lo reveló la Encuesta de Salud Menstrual 2025, que mostró que un 63% ha dejado de realizar actividades sociales mientras menstrúa debido a los síntomas físicos.
El estudio también evidenció que un 37% de las mujeres ha ocultado que estaba menstruando y un 32% ha sentido vergüenza por ello, cifras que aumentan entre las jóvenes de 18 a 24 años.
Al respecto, los especialistas advirtieron que síntomas como los cólicos, la fatiga, los mareos y los cambios de ánimo pueden afectar la asistencia a clases, el rendimiento académico y la productividad laboral.
“El dolor menstrual, la fatiga, los cólicos, los mareos y los cambios de ánimo pueden afectar significativamente la calidad de vida, el rendimiento y la asistencia laboral o académica. No se trata de falta de compromiso, sino de síntomas reales que muchas personas menstruantes enfrentan mientras continúan cumpliendo sus responsabilidades”, señala Alejandra Lira, matrona y colaboradora en Meness Concept.
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Además, un 11% de las encuestadas aseguró haberse sentido discriminada, rechazada o acosada debido a la menstruación. Estas situaciones ocurren principalmente en centros de estudio (36%), lugares de trabajo (34%) y la vía pública (25%).
Finalmente, los expertos también alertaron sobre la falta de acceso a productos de higiene menstrual y espacios adecuados en colegios, universidades y lugares de trabajo.
María Jesús Bascuñán, cofundadora de Meness Concept, explica: “Mientras el papel higiénico y el jabón son considerados insumos básicos en baños de colegios, universidades y lugares de trabajo, los productos de gestión menstrual siguen siendo una deuda pendiente. Garantizar el acceso a toallas higiénicas y tampones no debería verse como un beneficio adicional, sino como una condición mínima para promover la asistencia, la dignidad y el bienestar de quienes menstrúan”.