VIDEOS. Los Tres conquistan el Teatro Municipal: Un regreso histórico con “XCLNT”
La formación original de la banda penquista inició su doblete en la capital con un show que fusionó sus nuevos estrenos grabados en Abbey Road con los himnos que marcaron a una generación.
ADN
La noche del domingo 7 de junio, el Teatro Municipal de Santiago se vistió de gala para recibir un hito de la música nacional: el regreso de la formación clásica de Los Tres a los escenarios capitalinos para presentar íntegro su último disco. Tras más de dos décadas de espera, Álvaro Henríquez, Ángel Parra, Roberto “Titae” Lindl y Francisco “Pancho” Molina volvieron a demostrar la vigencia de su química musical ante un público que agotó las localidades para esta primera fecha.
Esta presentación en Santiago no es un hecho aislado, sino que llega precedida por su paso por Concepción con dos conciertos, los cuales sirvieron como antesala y referencia para el sólido repertorio que trajeron a la capital que tuvo en su primera noche una diferencia, no incluyó “El Haz Sensor”, esa clásica canción con un solo acorde del álbum debut.
Así sonaron las canciones de XCLNT de Los Tres en su lanzamiento en el Teatro Municipal de Santiago
El show abrió con la urgente y visceral “Cantar y amar”, una canción sin intro, que va al verso inmediatamente como buen uppercut al mentón, un “combo en loci” de entrada diríamos en chileno. El video lleno de guiños a su historia y trayectoria era el telón de fondo perfecto para iniciar el viaje sonoro por el álbum y presentar credenciales de un concierto que fue preciso, bien ejecutado, con años de oficio y pulcritud puestos al servicio de un setlist bien organizado.
Al ingresar guitarrón chileno al escenario ya se sabe qué sigue, “Cómo llegaste te vas” es una relectura del folclore que activó espontáneamente las palmas del público con su ritmo “acuecado”. Si bien la canción tiene sus años, ganó su lugar con creces para ser parte de un disco, y no quedar solo en una experimentación desafiante.
Las dos primeras canciones tuvieron de telón de fondo los videos de ambos singles. Luego, fue el turno de “La vida al revés”, cuya sonoridad cercana al bolero transportó a los asistentes a una atmósfera íntima y melancólica. La ejecución técnica fue impecable, con Henríquez utilizando una guitarra Rickenbacker modelo Pete Townshend y Ángel Parra aportando potentes capas de distorsión con su Fender Triplecaster, que es un modelo signature de Jack White. Guitarrísticamente se unen lo vintage con lo moderno en el escenario.
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Si bien los músicos interactuaron poco con el público en el arranque del show, en “Al menos solo por hoy”, en medio de sus compases llenos del blues y el rock and roll puro, Henríquez hizo un pequeño cambio en su letra y modificó un verso con la frase “Ganan siempre los fachos, a los buenos les va mal” en la primera mitad de la canción sacando varias sonrisas cómplices.
Aquí ya estamos en la mitad del álbum, y el público seguía atento cada acorde y melodía de “Peor que mal” que sonó muy cercana a la grabación relevando el fiato de la banda que mantuvo a Molina sonriente prácticamente durante todo el show.
Con la imagen de Roberto Parra Sandoval, “Don Robert”, aparecieron nuevamente las palmas y algunos pañuelos al aire para traer al municipal algo del ambiente de bar y chingana de “Perro muerto” que con un bajo octavado reescribía los códigos del folclore con un guiño aún más bailable.
Los celulares fueron desenfundados para registrar la siguiente canción que está avanzando a pasos agigantados para sumarse al trío de ases del desamor con “Amor Violento” y “Moizefala”. Días atrás fue tocada en vivo por Pedro Piedra, y también Gepe en el podcast “Cuerdas al aire” la destacó como un punto alto del disco. A pesar de su nombre, “Vendaval de otoño” ofrece una luminosidad especial con acordes con séptima mayor e influencias del Motown. Además, sus arpegios descendentes gatillan recuerdos del álbum “La sangre en el cuerpo” cerrando con una teatralidad sutil.
Un riff callejero y sucio, la clave sonora de los Stray Cats, una letra mordaz que trata lo sagrado con sarcasmo va tomando fuerza para ser un tema dentro de los favoritos de la noche. INRI, sonó potente, y fue coreado por el teatro en un ritual que se remite básicamente a declamar un parte policial, uno de los tantos que recibía Fidel Henriquez en su rol de juez en Concepción, pero también revela algo más, tal como pasó con “Restorán” del disco “Fome”, una canción puede salir de cualquier parte. Todo puede ser “musicalizable” si se sabe cómo.
Las últimas tres canciones corrieron como un tren con maquinaria aceitada, “Empelota” una canción visceral y ácida, “Alma a la deriva”, una pieza contemplativa y emocional que recuerda la tragedia del “Bruma” y “Cobra” en las costas del Biobío, y el cierre del álbum con “Que vuele” y ese un quiebre de tempo que nos remite nuevamente a “La Sangre…”, disco y canción que han madurado bien con los años.
El cierre de la presentación de “XCLNT” tuvo otro guiño beatlemaníaco con el humor al estilo de John Lennon cuando llamó a la familia real y socialités ingleses a agitar sus joyas en vez de aplaudir. Igualmente mordaz fue Henriquez con la frase: “Volvemos en unos minutos con las canciones que se saben”.
El intermedio tuvo una selección de Beatles, Marvin Gaye, Angel Parra, y David Bowie. Apenas quince minutos y los músicos regresaron a escena sonrientes. Este set de grandes éxitos abrió con Henriquez con su Gretsch verde de Brian Setzer—su ídolo de juventud— y Parra haciendo un duelo de seis cuerdas con “Gato por liebre”.
El primer karaoke masivo en el teatro en esta parte final vino de la mano de “La Torre de Babel”, luego “Hojas de té” sumó decibeles y vibra a las viejas maderas que se movieron con el rock nacional. El solo de varios compases de “Un amor violento”, y otro extendido lleno de miradas cómplices entre Parra y Molina para “He barrido el sol” marcó otro momento alto del show y una nueva pausa para el bis final.
Para el regreso, Titae Lindl instó al público a ponerse de pie en las últimas dos canciones. Aquí se produjo uno de los momentos más ovacionados fue la interpretación de “La espada & la pared”, la cual incluyó, como ya es costumbre un fragmento de “Tren al Sur” de Los Prisioneros. Un guiño que Los Tres comenzaron a hacer en los conciertos de separación en el teatro Providencia. Años antes ese segmento intermedio previo al coro final era ocupado por una pieza de Ennio Morricone.
Los Tres homenajearon a Jorge González con un extracto de Tren al sur en vivo
La última canción fue una frenética versión para “Tú cariño se me va” que destacaron los coros de Titae y Parra que lograron adrenalínicamente los tonos altos, tal como a mediados de los noventa. La canción y el show terminó con acoples y el delay de Ángel que fue acompañado hasta el final por Molina que no dejó que cayera el groove en ese caos sonoro. Ambos salieron juntos y se abrazaron al borde del escenario.
El público por un par de segundos pensó que podría seguir el show, el logo de la banda permaneció un tiempo en escena hasta que se prendieron las luces y todo terminó en medio de un rítmico grito en contra del presidente Kast que dicho sea de paso está reemplazando al clásico cántico para expresar las nulas ganas de irse después de un concierto.
Tras el éxito de esta primera jornada, la banda se prepara para su segunda fecha hoy lunes 8 de junio en el mismo Teatro Municipal. Se espera que el recinto vuelva a llenarse para cerrar este ciclo de presentaciones en Santiago, consolidando un retorno que no solo celebra el pasado, sino que proyecta a Los Tres hacia el futuro con un material nuevo que hasta aquí es más que bueno, es “XCLNT”.