Justicia federal de EE.UU. anula restrictiva política migratoria de Donald Trump por considerarla ilegal y arbitraria
El juez John McConnell dictaminó que la medida, adoptada tras un tiroteo a la Guardia Nacional, dejó a miles de extranjeros de 39 países en un “limbo legal”.

(Photo by Nathan Posner/Anadolu via Getty Images) / Anadolu
Un severo y contundente revés judicial sufrió la agenda de control fronterizo de la Casa Blanca en los tribunales norteamericanos. Un juez federal de los Estados Unidos anuló este viernes una estricta política migratoria implementada por la administración del presidente Donald Trump, la cual dificultaba de manera drástica la entrada y permanencia legal de ciudadanos provenientes de decenas de naciones. La medida del Ejecutivo se había promulgado originalmente el año pasado como una reacción directa tras el tiroteo registrado en contra de dos miembros de la Guardia Nacional.
A través de un dictamen redactado en términos inusualmente duros hacia la actual administración, el juez presidente del Tribunal de Distrito de los EE.UU., John McConnell Jr., sentenció que la estrategia de la Casa Blanca “sumió la vida de innumerables inmigrantes que viven en los Estados Unidos en un limbo legal indeterminado”. En el texto, el magistrado acusó formalmente al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) de ignorar deliberadamente el marco legal vigente de la nación.
«Al implementar sus últimas políticas de inmigración, el USCIS: reclama autoridad legal y reglamentaria que no posee; toma decisiones sin las explicaciones razonadas que debe proporcionar; actúa sin tener en cuenta los intereses de confianza de los solicitantes que debe considerar; y justifica sus acciones con pretextos de “seguridad nacional” que enmascaran sentimientos antiinmigrantes que tiene prohibido permitir que influyan en su toma de decisiones (...) En términos legales, esto significa que las acciones del USCIS son contrarias a la ley, arbitrarias y caprichosas», fustigó de forma explícita el juez McConnell en su escrito, mientras que un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional optó por guardar silencio inmediato ante los requerimientos de la prensa.
La “exclusión categórica” de 39 naciones en el mundo
Los antecedentes del caso jurídico desclasificaron los graves impactos que sufrieron las familias migrantes bajo la vigencia de esta circular del aparato estatal. Las directrices aplicadas por la Casa Blanca tras el incidente con la Guardia Nacional implicaron que los ciudadanos originarios de 39 países ubicados en las regiones de África, Asia, América Latina y Oriente Medio quedaran “categóricamente excluidos” de recibir cualquier tipo de resolución final respecto a sus trámites.
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Esta paralización burocrática congeló de forma indefinida el procesamiento de elementos vitales como las solicitudes de asilo humanitario, los permisos oficiales de trabajo, el otorgamiento de tarjetas de residencia (“green cards”) y el acceso definitivo a la ciudadanía estadounidense.
Al respecto, Skye Perryman, presidenta y directora ejecutiva de la organización Democracy Forward —entidad civil que asumió la representación legal de las familias demandantes en los tribunales—, celebró el veredicto del juez de distrito. “Este fallo reafirma un principio fundamental: el gobierno federal no puede cerrar las vías de inmigración legales ni discriminar a las personas por su origen. Estas políticas ilegales causaron un daño enorme a familias, trabajadores, solicitantes de asilo y comunidades de todo el país, quienes quedaron en una situación de incertidumbre, sin poder trabajar, acceder a protección ni rehacer sus vidas”, declaró la líder corporativa.
Los límites del fallo y la distinción de la justicia fronteriza
Para comprender el alcance técnico del dictamen de la judicatura, es necesario precisar las atribuciones internas del sistema migratorio estadounidense. Las políticas que dieron origen a la demanda civil afectaban con exclusividad al funcionamiento operativo del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), agencia técnica dependiente del Departamento de Seguridad Nacional encargada de visar los contratos de trabajo y naturalizaciones.
Si bien esta oficina estatal posee las facultades legales para conceder asilo, la normativa norteamericana estipula que solo puede otorgarlo a aquellos solicitantes extranjeros que ya se encuentran físicamente dentro del territorio de los Estados Unidos al momento de iniciar su papeleo.
Por este motivo, la resolución del juez McConnell no genera un impacto directo sobre la realidad de la frontera sur: los jueces de inmigración —quienes tienen la labor exclusiva de procesar y otorgar asilo a las personas que son detenidas e interceptadas cruzando los límites fronterizos— no se ven afectados por este fallo judicial, manteniendo intactos los protocolos y directrices vigentes para los ingresos indocumentados al país.
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