“Megarreforma” del Gobierno: Senado podría extender discusión y crece tensión por los plazos legislativos
El ajuste de plazos choca con la planificación inicial impulsada por el ministro de Hacienda, en un escenario legislativo cada vez más exigente.
El debate por los plazos de la llamada “megarreforma” del Gobierno entró en una fase decisiva, marcada por señales cruzadas desde La Moneda y un escenario legislativo que se proyecta más complejo en el Senado.
Aunque en un inicio el Ejecutivo había fijado como meta despachar la iniciativa durante junio, ese cronograma comienza a diluirse en medio de las negociaciones políticas.
Agencia UNO / VICTOR HUENANTE
El jefe de gabinete y biministro, Claudio Alvarado, abrió la puerta a extender la tramitación más allá del sexto mes del año, condicionando los tiempos a la posibilidad de alcanzar acuerdos con la oposición.
La señal tensiona directamente la planificación inicial del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien había insistido en cumplir el plazo de junio como objetivo central del proyecto.
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El ajuste de tiempos se da en un contexto clave: el Senado no ha iniciado aún la discusión formal de la reforma, que recién ingresará tras la primera cuenta pública del Presidente José Antonio Kast, programada para el 1 de junio.
Al día siguiente, el 2 de junio, se realizará la primera sesión de ingreso en la Cámara Alta, y el 3 de junio comenzaría el trabajo en comisión de Hacienda, dando inicio a un debate que se anticipa extenso y altamente negociado.
Desde el Gobierno reconocen que el escenario es más estrecho que en la Cámara de Diputados y Diputadas, donde la iniciativa avanzó con mayor holgura. En el Senado, en cambio, el equilibrio de fuerzas obliga a buscar apoyos caso a caso, especialmente entre senadores independientes y figuras que han mostrado disposición a introducir cambios sustantivos.
A ello se suma la preocupación por los llamados “descuelgues” dentro del propio sector oficialista, lo que ha llevado al Ejecutivo a insistir en la necesidad de unidad interna. En paralelo, algunos parlamentarios de oposición han pedido abrir espacios reales de negociación y no descartan modificar su postura si el gobierno introduce ajustes relevantes.
Con este panorama, la discusión de la megarreforma entra en una etapa sin plazos claros. Lo único evidente es que la fecha de junio, hasta ahora la principal referencia del gobierno, ya no aparece como un límite definitivo, sino como un horizonte flexible sujeto al avance de las conversaciones políticas en el Senado.