• 26 MAY 2026

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“Antes de dejarla durmiendo...”: la cruda declaración del padre de la menor que murió al caer de un piso 11

Jorge Constanzo relató a la PDI el consumo de alcohol previo a la tragedia y la siesta que dormía mientras su hija de 2 años caía al vacío, acusando que la ventana estaba cerrada antes de acostarla.

18 DE MAYO DEL 2026 / SANTIAGO Audiencia de formalización del padre de la niña de 2 años que falleció en Las Condes, luego de caer desde un piso 11. FOTO: VICTOR HUENANTE / AGENCIAUNO / VICTOR HUENANTE

Nuevos y estremecedores antecedentes se han dado a conocer en torno a la trágica muerte de Isidora Constanzo, la pequeña de tan solo 2 años que perdió la vida tras caer desde el piso 11 de un edificio residencial en la comuna de Las Condes. La menor se encontraba bajo el cuidado exclusivo de su progenitor aquel domingo, cuya presunta responsabilidad criminal en la dinámica de los hechos motivó que la justicia decretara su prisión preventiva.

En su declaración formal ante la Brigada de Homicidios de la PDI, publivada por T13, el imputado Jorge Constanzo desglosó cronológicamente las horas previas al fatal desenlace, comenzando por enumerar las cervezas y piscolas que consumió durante un “carrete” la noche del sábado, antes de pasar a buscar a la niña al día siguiente. Según su relato, al momento de recibir a Isidora el domingo, la madre le advirtió que la menor debía dormir su siesta. No obstante, antes de regresar al inmueble, el hombre la llevó a un restaurante donde consumió un pisco sour y una copa de vino, para luego pasar por helados.

El minuto a minuto dentro del departamento

Al retornar al domicilio coincidiendo con la hora de descanso de la menor, el imputado inició la rutina de dormitorio, momento en que se habrían configurado las primeras omisiones bajo custodia.

“La llevé a acostar a una cama que adapté en mi oficina del departamento, la acosté y le di su leche que me manda su mamá, además de leerle un libro el cual yo leía cuando era pequeño”, declaró el imputado ante los oficiales policiales.

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Constanzo aseguró en su testimonio que la niña logró conciliar el sueño antes de las 16:00 horas, fijando un punto que consideraba clave para su estrategia de defensa: “Antes de dejarla durmiendo en la pieza, me percaté que la ventana se encontraba cerrada“, afirmó de forma taxativa. Tras asegurar el entorno, el hombre se dirigió a su propio dormitorio, donde se recostó y se quedó profundamente dormido. Su descanso fue interrumpido de forma abrupta una hora y media más tarde: “Al pasar el rato desperté debido a la insistencia de las llamadas del citófono del departamento, además del timbre”, narró.

La llegada de Carabineros y el fatal desenlace

Eran las 17:30 horas cuando el dueño de casa abrió el acceso principal del departamento.

“Abrí la puerta y estaba Carabineros golpeando la puerta, ellos me preguntan si yo era padre de una niña, yo respondo que sí, que estaba con mi hija, ellos me dicen que los acompañara, que tenía que bajar”, describió Constanzo sobre el diálogo con los uniformados.

Fue en ese preciso instante cuando el hombre corrió a verificar el estado de la pieza de oficina, constatando la emergencia: “Yo fui corriendo a la pieza donde estaba durmiendo Isidora y vi que la ventana estaba abierta y que Isidora no estaba acostada”. Al verse acorralado por la realidad, el progenitor descendió hacia los patios comunes del edificio junto a la patrulla policial, donde yacía la menor de 2 años. “Bajé con Carabineros, veo que el cuerpo de Isidora estaba tapado y no tuve el valor de verla“, admitió en el documento judicial.

Al ser consultado sobre las condiciones de seguridad del inmueble y la absoluta ausencia de mallas protectoras en la ventana del dormitorio donde dejó sola a la niña, Jorge Constanzo alegó que sí había cumplido con la instalación de dichas estructuras en el sector del balcón. Asimismo, juró ante los investigadores que le había avisado oportunamente de dicha medida a la madre de la menor y que esta supuestamente le había otorgado su aprobación explícita.

Sin embargo, los argumentos de la defensa no resultaron suficientes para el Ministerio Público. Para la Fiscalía, la peligrosa combinación entre el consumo previo de alcohol, la decisión de dormir en habitaciones separadas y la total falta de mallas de seguridad demuestran de forma categórica que al imputado “no le importaba” la vida ni la seguridad de la menor de edad.

Debido a este estándar de desprecio por el cuidado de su propia hija, el ente persecutor descartó encasillar el caso como una simple negligencia o descuido doméstico, imputando cargos criminales severos que fundamentaron la necesidad de mantener al imputado tras las rejas mientras se extienda el plazo global de la investigación.

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