“Nos cuesta reconocernos en nuestra fortaleza”: Karin Cuyul reflexiona sobre memoria, derrota y esperanza en “La vida que vendrá”
La directora del documental chileno aborda cómo el proceso constituyente transformó su película, el hallazgo de archivos inéditos a color y la necesidad de volver a imaginar un futuro colectivo para el país.
La cineasta chilena Karin Cuyul estrenó recientemente La vida que vendrá, un documental que revisa los últimos 50 años de historia política y social de Chile a través de archivos inéditos, muchos de ellos registrados a color.
Pero más que una reconstrucción histórica, la película terminó convirtiéndose en una profunda reflexión sobre la esperanza, la derrota y la capacidad del país para reinventarse.
En conversación con ADN, la directora explicó que el proyecto nació durante la pandemia, en medio del primer proceso constituyente, cuando sentía que Chile atravesaba “su propio proceso histórico de cambio”. “Pensé que estábamos viviendo nuestro momento contemporáneo de transformación, algo que quizás no ocurría desde el plebiscito del 88”, señaló.
Revisa también
Sin embargo, el rechazo a la propuesta constitucional modificó completamente el enfoque del documental. “Viví mi propia derrota y en un momento sentí que ya no había película”, confesó. Fue entonces cuando decidió mirar la historia reciente desde otro lugar: no solo desde los momentos de ilusión colectiva, sino también desde cómo el país ha enfrentado sus fracasos y desilusiones.
“No podía ser una película triste”
Para Cuyul, el proceso de revisar archivos históricos terminó transformándose también en una experiencia personal. “Tomé la decisión de que esta no podía ser una película triste”, explicó. “Volví atrás y empecé a encontrar en las imágenes momentos de fortaleza chilena que a veces no somos capaces de reconocer”, sumó.
La directora sostiene que Chile arrastra una identidad marcada por la reconstrucción permanente. “Hemos atravesado cosas muy duras, pero también somos un país que siempre vuelve a levantarse. Incluso nuestra geografía nos obliga constantemente a empezar de nuevo”, reflexionó.
Uno de los hallazgos más importantes de la película fue descubrir abundante material audiovisual a color sobre distintos hitos históricos del país. “Me impactó darme cuenta de que existía toda esta memoria a color y que era tan poco conocida”, afirmó.
Según explicó, esa decisión estética también buscó acercar las imágenes a nuevas generaciones y romper con la idea de una memoria histórica distante o ajena.
Finalmente, Cuyul reconoció que su gran anhelo tras terminar la película es que Chile vuelva a experimentar un momento de ilusión compartida. “Ojalá podamos vivir nuevamente un proyecto colectivo movilizador, pero sin la carga emocional de tantas heridas no resueltas”, concluyó.