Cristián Monckeberg: “Cuando una familia tiene un lugar donde habitar y sentirse segura, es una herramienta poderosísima para el desarrollo”
En el segundo capítulo de “No es una casa”, el exministro de Vivienda, Cristián Monckeberg, conversó sobre cómo su paso por el Ministerio transformó su mirada sobre la ciudad
El segundo episodio de “No es una casa” tuvo como invitado a Cristián Monckeberg, exministro de Vivienda y Urbanismo durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. En conversación con Sebastián Bowen, Monckeberg repasó su trayectoria política, su infancia en Ñuñoa y el impacto que dejó en él la gestión de la política habitacional, destacando que su mejor experiencia política, por lejos, fue en el Ministerio de Vivienda.
Durante la entrevista, Monckeberg recordó varios episodios en los que le tocó entregar viviendas definitivas a familias, muchas de ellas provenientes de campamentos, momentos que catalogó como algo lejos de ser administrativo, sino transformador.
“Cuando le das una vivienda a una familia, le estás dando una herramienta muy potente, porque les permite resolver algo básico para poder desarrollarse como personas. En algún momento, una vecina me dijo ‘ministro, usted no sabe lo que es abrir una llave y que salga agua’.Y con esa frase uno se queda pensando que claro, la gran mayoría tenemos agua, alcantarillado, podemos lavarnos las manos, ducharnos, pero ella antes no tenía esa posibilidad. Ahí te das cuenta del efecto que produce en un ser humano, y en este caso en un grupo familiar, llegar a habitar una vivienda propia".
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Esa experiencia, dijo, lo convenció de que la vivienda es mucho más que un techo. “Cuando una persona tiene un lugar donde se identifica, cierra la puerta y se siente segura con su grupo familiar, eso ayuda muchísimo al desarrollo personal de todos”, sostuvo.
Más allá de la vivienda individual, Monckeberg se mostró preocupado por cómo se planifican las ciudades en Chile. “Me enamoré del tema urbano, de las ciudades bien pensadas”, señaló, mencionando proyectos como la Red de Parques Mapocho Río como ejemplos de esa visión.
En esa línea, advirtió sobre los riesgos de tomar decisiones urbanas sin la expertise adecuada: “Cuando una ciudad la planifica alguien que cree que es solo cosa de parar unos palos y construir, los errores se pagan caro”.
Política, barrio y aprendizaje
La conversación también recorrió la historia personal de Monckeberg: su infancia en Ñuñoa, la muerte temprana de su padre —quien fue alcalde de esa misma comuna durante la dictadura—, y cómo esas experiencias moldearon su vocación pública. “A los 18 o 19 años ya quería dedicarme al mundo público”, recordó. Ha sido candidato en seis oportunidades, resultando electo en cinco, y subraya el valor de la derrota como aprendizaje.
En ese recorrido, Monckeberg también se detuvo a reflexionar sobre los años noventa como un periodo de referencia para la política chilena. Para él, los gobiernos de la Concertación representaron una de las etapas más exitosas del país.
“Aylwin recibió el país con un 40% de pobreza y al terminar la Concertación, esta llegó al 6-5%. Fueron buenos años, con carencias y dificultades, pero los números están a la vista”, afirmó y agregó que, además, existía una oposición con un rol mucho más colaborador.
Sobre el momento político actual, Monckeberg fue reflexivo respecto a la impaciencia que caracteriza a la ciudadanía hoy. “La gente que te votó no te espera, no tiene paciencia”, dijo, apuntando al impacto de las redes sociales en la cultura política contemporánea.
El capítulo completo de “No es una casa” con Cristián Monckeberg ya está disponible en el canal de YouTube de Déficit Cero y en el Spotify de No es una casa.