ADN Hoy. “Las personas detectadas en la frontera aumentaron, pero más del 90% fueron reconducidos a Bolivia”: Comisionado para la Macrozona Norte
En conversación con ADN Hoy, Alberto Soto entregó nuevos antecedentes sobre el plan de fortalecimiento fronterizo y afirmó que la zanja avanza, aunque advirtió que requerirá mantención permanente.
Entrevista a Alberto Soto Valenzuela, comisionado presidencial en la Macrozona Norte - ADN Hoy
Alberto Soto Valenzuela, comisionado presidencial en la Macrozona Norte, conversó duarante esta jornada con ADN Hoy, donde entregó un balance de las primeras semanas del plan de fortalecimiento fronterizo impulsado por el gobierno, asegurando que uno de los principales resultados se observa en el control del límite con Bolivia.
La autoridad sostuvo que “la cantidad de personas detectadas en la frontera con Bolivia aumentaron, pero más del 90% fueron reconducidos fuera del país”, enfatizando que ese dato refleja una mayor capacidad de observación y respuesta del Estado.
Soto explicó que el plan contempla tres ejes, aunque el más visible ha sido el de la “contramovilidad”, donde se incluyen zanjas, obstáculos físicos y otras barreras en sectores considerados vulnerables.
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Según detalló, el objetivo no solo apunta a frenar el ingreso irregular de personas, sino también a dificultar delitos como el contrabando, el tráfico de drogas, la trata de personas y el eventual ingreso de armas por pasos no habilitados.
La zanja, el costo del plan y la meta trazada para la frontera
Durante la conversación, el comisionado precisó que los trabajos avanzan en condiciones complejas, con faenas que se desarrollan tanto a nivel del mar como en zonas sobre los 4.500 metros de altura.
En ese contexto, afirmó que “nuestros cálculos son 20% de avance”, aunque aclaró que el ritmo podría bajar durante el invierno por nieve, frío extremo y otras dificultades propias del altiplano.
También corrigió una de las cifras que había circulado inicialmente y señaló que no se trata de 90 kilómetros continuos, sino de “alrededor de 60” kilómetros, sujetos a evaluación permanente según cambien las rutas de ingreso.
Respecto de los recursos involucrados, Soto sostuvo que la zanja tendría un costo máximo estimado de “alrededor de los 4 mil millones de pesos”, mientras otros obstáculos todavía están en fase de cotización.
Aun así, advirtió que ninguna de estas medidas será definitiva si no existe mantención constante y respaldo presupuestario en el tiempo. De hecho, remarcó que el eje más importante para consolidar resultados no es solo físico, sino también legal, con cambios normativos que vuelvan menos atractivo el ingreso irregular y el crimen transnacional.