La razón por la que Colombia sacrificará a 80 hipopótamos ligados a Pablo Escobar
La especie se ha salido de control en el país y ya van más de tres décadas generando problemas.

Durante años, en los ríos y humedales del Magdalena Medio ha crecido una amenaza que parecía imposible en Colombia: una población de hipopótamos que se multiplica y se escapa de control.
Los animales, que en primera instancia tenían comportamientos aparentemente inofensivos, comenzaron a desplazarse obligando a las autoridades a tomar una drástica decisión.
El Gobierno autorizó la eutanasia de 80 ejemplares, una medida que busca contener un problema que lleva décadas agudizándose.
La escena no se explica solo por biología, sino por una larga cadena de errores, abandono y decisiones postergadas. Según los reportes, Colombia alberga hoy la mayor población de hipopótamos fuera de África, con más de 160 individuos distribuidos en una amplia zona del país.
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La expansión ha sido tan acelerada que en 2024 estos animales fueron reconocidos como la especie invasora más grande del planeta.
Pero este problema no comenzó de forma 100% natural ni espontánea, ya que hubo influencia directa del humano, aunque no de cualquier persona.
De acuerdo a la información conocida públicamente, todo inició de la mano de Pablo Escobar, el reconocido narcotraficante que construyó su imperio entre los años 80 y 90.
El rol de Pablo Escobar
Todo comenzó en 1981, cuando el entonces jefe del Cartel de Medellín construyó el zoológico privado más grande América Latina, adquiriendo una serie de animales de diversas especies como cebras, elefantes y jirafas, todos importados ilegalmente.
En ese grupo también estaban los hipopótamos. En rigor, eran solo cuatro ejemplares, pero que con el pasar de los años, tras la caída del líder narco, quedaron en libertad y abandono.
Las autoridades ambientales de aquellos años optaron por dejarlos en los lagos de la hacienda, pensando que no sobrevivirían y no representaban riesgo alguno.
Sin embargo, a partir de ese momento comenzaron a reproducirse y expandirse por diferenes zonas, teniendo un impacto directo en el ecosistema natural.

Sin depredadores naturales, con agua abundante y alimento suficiente, los animales encontraron condiciones ideales. El resultado fue una expansión que hoy ya alcanza otros puntos del país, con avistamientos incluso en zonas lejanas a su origen.
Los intentos para frenar su avance no han sido eficientes. Hubo cacerías parciales, esterilizaciones costosas y propuestas de traslado internacional que chocaron con obstáculos técnicos y diplomáticos.
En la práctica, ninguna estrategia logró contener la multiplicación de la especie, mientras las autoridades advertían que el problema seguiría creciendo.
La decisión más dura
Recientemente, en medio de este complejo escenario, llegó una decisión por parte del Ministerio de Ambiente que apunta a reducir la población con un sacrificio masivo.
Tras una discusión ética, científica y política, se procederá a aplicar la eutanasia a 80 hipopótamos con la idea de ponerle fin a un problema de más de 30 años.
El propio gobierno ha señalado que también mantiene abierta la posibilidad de traslados, aunque hasta ahora esos esfuerzos no han prosperado.
La decisión marca un giro respecto de los intentos anteriores, porque reconoce que el tiempo jugó en contra y que el escenario ya es mucho más complejo.
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