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Examen para detectar enfermedades crónicas en Chile no funciona como debería: estas son sus fallas

El Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA) se le realiza a miles de personas, pero hay un factor que le resta eficiencia: el seguimiento.

Examen para detectar enfermedades crónicas en Chile no funciona como debería: estas son sus fallas

Examen para detectar enfermedades crónicas en Chile no funciona como debería: estas son sus fallas / Rodrigo Fuica

¿Controles que no sirven realmente? Cada año, miles de personas en la salud pública participan del Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA), un plan diseñado para detectar precozmente enfermedades crónicas.

Sin embargo, un estudio de investigadores de la Universidad Católica y la Fundación Ancora UC revela que el EMPA tiene fallas estructurales que reducen su efectividad para identificar y confirmar enfermedades en la población.

El Examen Médico Preventivo del Adulto (EMPA) es un examen que se hacen miles de personas al año en la atención primaria chilena. Este tiene como objetivo diagnosticar enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, aunque también se utiliza para detectar patologías como el cáncer de mama o el cérvico uterino.

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El EMPA es una serie de acciones, en un proceso denominado “cascada diagnóstica”. Comienza con una consulta inicial normalmente llevada a cabo en el Cesfam, donde se miden parámetros como peso, presión arterial y antecedentes.

A partir de esa evaluación se derivan exámenes complementarios que permiten confirmar o descartar sospechas detectadas en la primera visita.

El gran problema del EMPA

Pero la “cascada diagnóstica” no se cumple. La mayoría de los pacientes no asiste a las otras citas más allá de la inicial. Investigadores de la Universidad Católica y la Fundación Ancora UC identificaron en un estudio que, en una cohorte de 36.000 pacientes analizada en 2024, solo el 15% terminó todo el proceso del EMPA; el 85% se quedó en la primera consulta.

Ese abandono tiene efectos concretos: el sistema público contabiliza la meta como cumplida, con la sola asistencia a la consulta inicial. Se genera la ilusión de cobertura sin garantizar resultados clínicos: casos con sospecha de enfermedad quedan sin confirmación ni tratamiento oportuno.

“Este tipo de incentivo genera una inercia operativa en los equipos de salud, donde el cumplimiento del indicador se transforma en un mandato que prioriza el volumen por sobre el impacto clínico. Esto dificulta integrar el sentido más profundo del quehacer sanitario, que es poner a la persona en el centro, acompañando de manera efectiva su proceso de diagnóstico y cuidado”, explica Teresita Varela, una de las investigadoras de este estudio y académica de la División de Medicina Familiar y Comunitaria UC.

Método y resultados

Frente a este diagnóstico, los investigadores diseñaron y probaron durante 2025 una intervención concreta: un plan piloto en ocho Cesfam del país que asignó a un Técnico en Enfermería de Nivel Superior (TENS) para acompañar y gestionar las derivaciones del EMPA. El TENS actuó como “enlace” entre la consulta inicial y los exámenes y citas siguientes.

Los resultados del piloto fueron claros: de unos 3.000 EMPA realizados en esos centros, se triplicó la proporción de personas que completaron la “cascada diagnóstica” y, por lo tanto, pudieron confirmar o descartar la presencia de enfermedad.

La evidencia fue presentada al Ministerio de Salud y los resultados serán incorporado a las políticas públicas dentro de un programa llamado “Más salud en comunidad”, según informaron desde la UC.

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