El sueño y el olfato: señales de alerta temprana que permiten llevar un buen tratamiento para el Parkinson
Este 11 de abril es el día mundial de esta enfermedad y es fundamental concientizar a la población.
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El Parkinson se ha consolidado como una de las patologías neurodegenerativas de mayor impacto global y las estimaciones apuntan a un crecimiento en los casos.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se proyecta que para el año 2030 habrá alrededor de 12 millones de pacientes en el mundo.
Actualmente, la enfermedad afecta a una de cada cien personas mayores de 60 años, cifra que se eleva a una de cada 20 en mayores de 80 años. Bajo este escenario, y en el marco del Día Mundial del Parkinson, es fundamental revisar algunas consideraciones de prevención y detención.
Aunque los síntomas motores como la rigidez, la inestabilidad y el temblor de reposo son los más reconocidos, existe un espectro de señales tempranas que son clave para un diagnóstico oportuno.
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El doctor Julio Salazar, neurólogo de clínicas RedSalud, explica que esta patología es mucho más compleja de lo que se percibe habitualmente.
“La enfermedad de Parkinson no es solo un trastorno de movimiento que afecta la velocidad de nuestros movimientos y causa temblor o rigidez; esta enfermedad puede afectar el sueño, el ánimo, la mente y la conducta“, explica.
“Puede causar problemas al sistema nervioso autonómico que controla nuestra deglución, la presión arterial y el tránsito intestinal”, detalló el especialista.
Asimismo, precisó como punto crítico que “muchos de estos síntomas y signos no motores pueden preceder a las manifestaciones motoras”.
El sueño y el olfato como señales de alerta
Uno de los indicadores más reveladores de una inminente enfermedad degenerativa es el Trastorno Conductual del sueño REM.
En un estado normal, el cerebro ‘apaga’ los músculos durante el sueño. Sin embargo, en pacientes con Parkinson esta señal falla, lo que deriva en que las personas realicen ciertas acciones mientras duermen.
Gritos, golpes y movimientos bruscos en los sueños son algunos de los casos más comunes y documentados bajo una relación directa con la enfermedad.
A esto se suman otros signos que, aunque menos específicos, en conjunto representan una señal de alerta: la pérdida del olfato, el estreñimiento crónico, la ansiedad y la depresión.
“El Trastorno Conductual del Sueño REM debe llevar al paciente a consultar con su neurólogo”, recomendó Salazar.
“Por su parte, la presencia aislada de manifestaciones como la pérdida del olfato, el estreñimiento y el trastorno del ánimo son inespecíficas como marcadores de Enfermedad de Parkinson, pero en conjunto merecen evaluación”, añade.
Daria Kulkova
Si bien la causa exacta de la enfermedad sigue siendo desconocida, la edad se mantiene como el principal factor de riesgo, con una mayor prevalencia en hombres.
No obstante, el factor genético solo explica entre el 5% y 10% de los casos, siendo más relevante en diagnósticos precoces.
Para disminuir el riesgo, los especialistas recomiendan:
- Realizar actividad física regular.
- Mantener una dieta saludable (tipo mediterránea).
- Consumo de café y té.
- Evitar la exposición a tóxicos (como pesticidas y herbicidas).
- Controlar enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes.
Tratamientos y avances
La detección temprana permite iniciar terapias que preservan la autonomía del paciente. El uso de fármacos en fases iniciales ayuda a compensar la pérdida de dopamina.
De acuerdo al neurólogo, “esto ayuda a compensar la pérdida de neurotransmisores como la dopamina, mejorando no solo el movimiento, sino también algunos síntomas no motores”.
Así, se “permite a la mayoría de los pacientes continuar con su vida activa y laboral por varios años”, siendo un alivio para los pacientes.
Para casos avanzados donde la medicación no es suficiente, la estimulación cerebral profunda (DBS) surge como una alternativa eficaz.
Esta cirugía consiste en implantar electrodos para modificar la actividad cerebral mediante estímulos eléctricos. Según concluye el Dr. Salazar, este procedimiento “tiene décadas de evidencia sobre su eficacia en el control de síntomas motores como de su seguridad”.