• 10 ABR 2026

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La IA en Chile: El desafío de transformar el miedo en una ventaja competitiva

Para Pablo Fuenzalida, especialista en transformación humana, la resistencia a la IA no es un problema de capacidad técnica, sino una respuesta biológica al miedo y la pérdida de control.

IA en Chile / Olena Malik

El mercado laboral chileno atraviesa una transformación sin precedentes impulsada por la inteligencia artificial (IA). Según datos del Banco Central, los avisos de empleo que exigen competencias en esta tecnología prácticamente se triplicaron, pasando de un 1,32% en 2017 a un 3,85% en 2024.

Sin embargo, esta rápida adopción tecnológica convive con una profunda inquietud humana: una encuesta CEP 2025 revela que el 52% de los trabajadores teme que la tecnología pueda reemplazar su puesto de trabajo.

Para Pablo Fuenzalida, especialista en transformación humana y fundador de DhumanLab, la resistencia a la IA no es un problema de capacidad técnica, sino una respuesta biológica al miedo y la pérdida de control.

  • Estado de alerta: El cerebro humano entra en “estado de amenaza” cuando no puede predecir el futuro, elevando niveles de cortisol que bloquean la innovación y el aprendizaje.
  • Defensa identitaria: Existe la sospecha de que las empresas priorizan la reducción de costos sobre el valor humano, lo que activa una resistencia emocional en los equipos.
  • Brecha generacional inversa: Contrario al mito, las generaciones mayores ven la IA como una herramienta más tras años de cambios, mientras que los jóvenes temen que su valor profesional sea reemplazado antes de consolidarse.

De “hacer” a “pensar”: El nuevo valor del trabajador

La consolidación de la IA desplaza el valor del conocimiento técnico —que hoy se considera un bien común o “comoditizado”— hacia habilidades exclusivamente humanas. En este nuevo escenario, el éxito laboral no depende de tener las respuestas, sino de formular las mejores preguntas.

  • Capacidad de aprendizaje: Según el informe Future of Jobs 2025, el 85% de los líderes considera que la habilidad más valorada de la próxima década será la capacidad de aprender y adaptarse.
  • Habilidades intransferibles: La IA automatiza el “hacer”, pero no puede sustituir el criterio ético, la sensibilidad contextual ni la conexión humana.
  • Pensamiento sistémico: El valor ahora reside en la capacidad de integrar información y comprender dinámicas humanas complejas.

La integración de la IA también redefine el rol de las jefaturas. Fuenzalida sostiene que el concepto de líder basado en el conocimiento exclusivo ha muerto.

Para que las organizaciones evolucionen, el primer paso debe ser la apertura de espacios de conversación donde los trabajadores puedan expresar sus miedos sin juicio.

Como concluye Fuenzalida, la inteligencia artificial no elimina el valor humano, sino que lo redefine: “Más inteligencia artificial exige más conciencia humana”.

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