Golpe ambiental: Argentina aprueba un proyecto de ley que flexibiliza la protección de sus glaciares
La administración de Javier Milei se empeña en facilitar el avance de la minería en zonas de gran importancia natural.
En una jornada que marca un antes y un después en la política ambiental y económica de Argentina, el Congreso de la Nación aprobó una polémica reforma a la Ley de Glaciares.
Esta modificación, impulsada bajo la premisa de fomentar el desarrollo industrial, ha generado un intenso debate nacional sobre el equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación de las reservas hídricas y el medio ambiente.
La normativa original (2010) se destacaba a nivel global por prohibir estrictamente cualquier actividad minera o de exploración en zonas glaciares, catalogándolas como reservas de agua intocables.
Sin embargo, con esta reforma impulsada fuertemente bajo la administración de Javier Milei, el eje de control se desplaza significativamente.
Revisa también:
Uno de los puntos más disruptivos es el traspaso de facultades. La responsabilidad de definir las áreas glaciares que deben ser protegidas ya no recaerá en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), sino que será transferida a los gobiernos provinciales.
El presidente defendió la medida argumentando que el cambio busca “empoderar a las provincias para que utilicen sus recursos”. Sostiene que la reforma permitirá el despliegue de la actividad minera en zonas “donde no había nada que proteger”.
Además, algunos gobernadores expresaron su apoyo a través de un comunicado conjunto, asegurando que la ley de 2010 representaba un obstáculo para “promover un desarrollo económico”.
Las cifras: ¿Qué está en juego?
Para comprender la magnitud del ecosistema afectado, es necesario remitirse a los datos técnicos. Actualmente, Argentina cuenta con:
- 16.968 glaciares registrados.
- Estos bloques de hielo alimentan 36 cuencas fluviales.
- Su presencia se extiende por 12 provincias, proveyendo agua a siete millones de personas.
Expertos señalan que el derretimiento de los glaciares es el principal amortiguador frente a las sequías, especialmente en regiones áridas como Mendoza.
No obstante, el nuevo marco legal establece que los glaciares, y los entornos periglaciares, seguirán bajo el inventario nacional del Ianigla solo hasta que las autoridades provinciales demuestren que no funcionan como reservas hídricas “estratégicas”.
Esta polémica decisión ha generado revuelo a nivel global, siendo abordada por reconocidos medios internacionales que hacen hincapié en los recursos y paisajes que están bajo una inminente amenaza.
Argentina tiene más de 16.000 glaciares en su territorio. Número de glaciares en cada provincia. | BBC
Advertencia de la comunidad científica
Desde organizaciones ambientales como Greenpeace, la preocupación es total. La bióloga Agostina Rossi Serra explicó que no existen glaciares prescindibles, contrastando con el relato de Milei.
“La función primordial de todos los glaciares y de todo el entorno periglaciar es actuar como reservorio de agua dulce”, enfatizó.
Detalló además la importancia del ambiente periglaciar, señalando que estas zonas “sufren un deshielo gradual que alimenta los ríos y arroyos de nuestro país”.
En un contexto de crisis climática global, la experta advirtió que gran parte del territorio argentino, particularmente las zonas que impulsaron esta reforma, son regiones donde “el agua es un recurso escaso”.
Con la aprobación del Congreso, que era el último gran escollo tras el visto bueno del Senado en febrero pasado, la minería se prepara para una nueva etapa de expansión en los Andes, mientras la sociedad civil permanece atenta al impacto que esto tendrá en las fuentes naturales de agua potable.