Israel ataca el yacimiento de gas del mundo e Irán responde bombardeando refinerías y plantas clave en el Golfo
En tanto, Trump advirtió que una nueva agresión iraní contra Qatar podría gatillar una respuesta militar estadounidense.

Getty Images | Referencial
La guerra en Medio Oriente abrió en las últimas horas un nuevo frente de alto impacto económico y estratégico: la infraestructura energética. Israel atacó el yacimiento de gas South Pars, compartido por Irán y Qatar y considerado el mayor del mundo, mientras Irán respondió con misiles y drones contra instalaciones en Qatar, Kuwait y Arabia Saudita.
La seguidilla de ofensivas elevó de inmediato la alarma internacional por el riesgo de una interrupción mayor en el suministro de energía.
En medio de esta escalada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que ni Washington ni Qatar participaron en el ataque contra South Pars y advirtió a Teherán que no vuelva a golpear territorio qatarí.
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Aunque Israel no ha reivindicado formalmente la ofensiva, Trump confirmó públicamente que el blanco fue ese yacimiento y remarcó que una nueva agresión contra Qatar podría gatillar una respuesta militar estadounidense.
Irán amenaza con más represalias y el mercado ya siente el impacto
La tensión no terminó con los primeros bombardeos. Según medios internacionales, el mando iraní dejó claro que “las represalias no han terminado”, anticipando que podrían venir nuevos ataques contra refinerías, puertos y otras instalaciones energéticas del Golfo.
Esa amenaza se volvió especialmente sensible luego de los daños reportados en Ras Laffan, en Qatar, además de impactos y fuegos en instalaciones de Kuwait y Arabia Saudita.
El efecto económico fue inmediato. El crudo Brent superó los 115 dólares por barril durante la jornada y luego se movió en torno a los 113, mientras el gas natural también subió con fuerza por el temor a una crisis de suministro más prolongada. Se reportó además que el alza del petróleo coincidió con caídas en bolsas de Asia, Europa y Estados Unidos, reflejando la inquietud de los inversionistas por la posibilidad de una disrupción sostenida en la región.
El foco de preocupación no es menor. Qatar aporta una parte decisiva del mercado global de gas natural y cualquier daño persistente en sus complejos puede repercutir muy por fuera del Golfo. Por eso, más allá de la dimensión militar, esta nueva fase del conflicto ya comenzó a sentirse en precios, comercio y estabilidad financiera global.
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