• 16 MAR 2026

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¿Quiebre entre aliados? Alemania da portazo a Trump y no enviará buques al estrecho de Ormuz

El país europeo se suma a Japón y Australia, quienes también rechazaron la idea del presidente estadounidense.

Getty Images

La presión del presidente Donald Trump para que sus aliados aporten apoyo militar y ayuden a “desbloquear” el estrecho de Ormuz sumó un nuevo portazo.

Este lunes, el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, descartó la petición de Washington y marcó distancia del conflicto con una frase tajante: “Esta no es nuestra guerra, nosotros no la hemos iniciado”.

El debate creció tras la advertencia de Trump a la OTAN, a la que auguró un “futuro muy malo” si no respalda a Estados Unidos en el operativo para reabrir la ruta marítima por donde circula cerca de un 20% del petróleo y gas licuado del mundo.

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Pistorius no solo rechazó el llamado, también ironizó sobre su utilidad. “¿Qué espera (…) Donald Trump que hagan un puñado o dos de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que la poderosa Armada de EE UU no pueda hacer?”, planteó, restando valor a una contribución naval europea frente al poder militar estadounidense.

En paralelo, la alta representante de Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, sostuvo que el estrecho de Ormuz “está fuera del ámbito de actuación de la OTAN” y que Bruselas está explorando opciones con la ONU para asegurar la navegabilidad del corredor.

La negativa alemana se suma a la decisión de Japón y Australia, que ya habían confirmado que no enviarán buques de guerra al enclave petrolero pese a la solicitud de Trump.

Mientras que en el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer mantuvo la cautela y reconoció que el asunto sigue “en debate”. “Aún no hemos llegado a una decisión”, dijo, diferenciando el despliegue defensivo británico en la región del escenario específico de Ormuz, mientras su gobierno trabaja con aliados en un plan para reabrir la ruta.

Con el estrecho en el centro de la crisis, el impacto inmediato se siente en energía y mercados: cada señal de bloqueo o escalada se traduce en presión sobre el precio del petróleo, con efectos que terminan llegando al costo de transporte y combustibles.

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