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Los Epstein en “2666” de Roberto Bolaño: ¿predicción, coincidencia o conocimiento sobre el caso Jeffrey Epstein?

Escrita a fines de los noventa y comienzos de los 2000, en la novela aparecen personajes de apellido Epstein que filman películas snuff en un rancho aislado. En esos mismos años, Jeffrey Epstein abusaba de mujeres y menores en su rancho de Nuevo México.

Los Epstein en “2666” de Roberto Bolaño: ¿predicción, coincidencia o conocimiento sobre el caso Jeffrey Epstein?

2666”, publicada en 2004 tras la muerte de Roberto Bolaño, transcurre en Santa Teresa, una ciudad fronteriza imaginaria que remite directamente a Ciudad Juárez.

La novela se articula en torno a los asesinatos sistemáticos de mujeres, que aparecen como el núcleo oscuro de la historia. En su cuarta sección, “La parte de los crímenes”, el autor abandona casi toda distancia narrativa y construye un registro minucioso, cercano al informe forense, dedicando más de 300 páginas a detallar caso tras caso.

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En medio de ese extenso inventario de violencia surge una digresión sobre el origen del cine snuff. Un periodista argentino investiga esa supuesta industria clandestina y la conecta con un matrimonio estadounidense: Mike y Clarissa Epstein.

A comienzos de los años setenta, la pareja viaja a Buenos Aires para filmar una película de bajo presupuesto. Durante el rodaje, según el relato, una actriz muere frente a la cámara. Los Epstein operan desde un rancho apartado en la pampa, donde la agresión contra mujeres deja de ser crimen y se convierte en producto, resguardado por el aislamiento y el dinero.

El episodio dialoga con la película de explotación Snuff (1976), originalmente titulada Slaughter, dirigida por Michael Findlay y Roberta Findlay. Bolaño tomó esa referencia, pero alteró deliberadamente el apellido real y lo sustituyó por Epstein.

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Paralelos con la realidad

Mientras Bolaño escribía 2666 (entre 1998 y 2003), Jeffrey Epstein era propietario del Zorro Ranch, una finca de más de 4.000 hectáreas en el desierto de Nuevo Mexico, adquirida en 1993 mediante una sociedad instrumental. La propiedad contaba con pista de aterrizaje privada y helipuerto.

Años más tarde se reveló que, al menos desde 1996, mujeres y menores fueron abusadas allí dentro de un sistema de captación y traslado sostenido por la fortuna y las redes de influencia de Epstein.

Las similitudes estructurales llaman la atención: un estadounidense adinerado, un rancho remoto convertido en escenario de explotación femenina y un esquema de impunidad respaldado por dinero y contactos.

La parte de los crímenes

No existe evidencia de que Bolaño tuviera conocimiento directo de Jeffrey Epstein. Sus mundos eran distintos: el escritor residía en Cataluña, enfermo y dedicado a su obra, mientras el financista se movía en círculos de élite en Nueva York y Palm Beach.

La principal fuente de información de Bolaño para abordar la violencia fronteriza fue el periodista mexicano Sergio González Rodríguez, quien investigó durante años los feminicidios de Ciudad Juárez y las redes de poder asociadas a la región, incluidos los llamados “narco-ranchos”.

González Rodríguez colaboró con el novelista y le proporcionó antecedentes técnicos sobre los crímenes. El Zorro Ranch se ubicaba dentro de esa misma franja geopolítica.

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No hay pruebas de que González Rodríguez haya mencionado a Epstein (murió en 2017, antes de que el caso alcanzara notoriedad mundial), pero el apellido elegido por Bolaño sigue siendo un detalle sugestivo.

¿Coincidencia o intuición literaria?

Una de las ideas centrales de 2666 es que la violencia contra las mujeres en la frontera no constituye un fenómeno aislado, sino la manifestación de un entramado global donde confluyen capital, poder e impunidad. Esa misma estructura fue la que, años después, salió a la luz en el caso Epstein.

Puede ser una coincidencia. También cabe la posibilidad de que Bolaño recogiera el apellido en algún contexto hoy imposible de rastrear y lo incorporara a su ficción sin dejar constancia de su origen.

Lo concreto es que, mientras el novelista imaginaba a unos Epstein explotando y asesinando en un rancho aislado, el Epstein real cometía abusos en otro enclave remoto del desierto.

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