A 41 días de los incendios en Penco y Tomé: denuncian alza de precios en materiales y retrasos en ayudas
Mientras en el resto del país marzo significa mochilas nuevas y útiles escolares, en el Biobío muchas familias cambian los cuadernos por martillos y madera, intentando levantar un techo antes de que lleguen las lluvias.
A 41 días de los incendios en Penco y Tomé: denuncian alza de precios en materiales y retrasos en ayudas
A 41 días de los incendios que arrasaron con Penco y Tomé, cientos de familias se preparan para un marzo cuesta arriba, entre la reconstrucción contrarreloj antes de las lluvias, denuncias por aumento en los precios de materiales y fallas administrativas que retrasaron millonarias ayudas
Mientras en el resto del país marzo significa mochilas nuevas y útiles escolares, en el Biobío muchas familias cambian los cuadernos por martillos y madera, intentando levantar un techo antes de que lleguen las lluvias.
Es el caso de Constanza Arenas, joven madre de Punta de Parra, quien perdió su casa y quedó con lo puesto junto a sus hijos Catalina y Rafael Astete. Vivían frente a la escuela del sector, la misma que también fue consumida por las llamas.
Hoy sus hijos se preparan para volver a clases en una escuela modular que construye Desafío Levantemos Chile, repitiendo una historia que ya vivieron años atrás, cuando esperaron por el establecimiento anterior que apenas lograron ocupar. Dicen que es como vivir un deja vu. Pero también denunciaron un alza en los precios de los materiales de la construcción, por lo que esperan que la autoridad fiscalice.
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“Ya el terreno está listo, han llegado container, creo que los primeros días van empezar a armar la escuela modular. Y también el regreso a clase, los niños ahí ansiosos, esperando que ya se avance rapidito. Hicieron entregas de uniformes también”, señaló.
“Nosotros ya habíamos estado con los niños en la escuela modular, antes de la reconstrucción de la escuela nueva que tenían, y ahora volver a adaptarse de nuevo al sistema que tenían antes“, agregó.
Además, denunció un “aumento alto” en los materiales de construcción. “Nosotros estamos construyendo de forma particular dos piezas para poder estar ahí con los niños ahora que van a entrar a clase. No podemos tenerlos en casa de familiares, entonces tenemos que volver con ellos acá. Sería ideal que hubiera un control de eso”, indicó.
Algo que se repite en Penco, donde los vecinos denuncian que los precios de los materiales han aumentado en plena emergencia, lo que dificulta aún más avanzar. A eso se suman errores administrativos que dejaron a cientos de familias fuera del sistema.
Quienes optaron por el Bolsillo Electrónico de Emergencia para la Autoconstrucción, en lugar de una vivienda de emergencia, aún no reciben el aporte de 150 UF, cerca de 6 millones de pesos. La explicación fue un error humano, funcionarios que tomaron los datos a mano y no los ingresaron al sistema, por lo que simplemente no existían en los registros. Ahora, esperan que el pago se concrete a mediados de marzo.
Justamente para enfrentar las denuncias por alza de precios, el Servicio Nacional del Consumidor lanzó un cotizador online que permite comparar valores de materiales como cemento, terciados, planchas de zinc, clavos y otros insumos básicos. Si se eligen las opciones más económicas, la canasta bordea los 80 mil pesos. En cambio, si se opta por productos más costosos, puede llegar hasta los 900 mil.
El llamado es claro, cotizar y monitorear. “Este cotizador de precios de materiales de construcción se encuentra disponible en nuestra página”, señaló la Directora Regional del SERNAC en el Biobío, Angélica Solar.
“Al acceder a ella, los consumidores van a poder cotizar y comparar los valores de precios de elementos tan básicos y necesarios para la reconstrucción de sus viviendas como clavos, martillos, planchas de zinc, tubería, etc. Buscamos que las familias puedan acceder a los mejores precios con el fin de poder ayudar a su presupuesto familiar”, aseveró.
Los precios y el stock de los materiales se actualizarán en la página web dos veces por semana, con información entregada por los propios locales comerciales.
Un marzo que no solo trae cuadernos y uniformes, sino también barro, madera y la urgencia de reconstruir antes de que el invierno vuelva a poner a prueba la resiliencia de las familias del Biobío.